Educadores Sociales, vocación de 24 horas

junio 18, 2014
educadores sociales

A la justicia la acusan de ser amante de ricos y por eso puede permitirse muchos lujos, incluso cambiar de cocina. La justicia social, también. Todos conocemos o tenemos familias poco tradicionales, algunas pueden llamarse desestructuradas o llevar al cuello la llave de una casa vacía, pero definitivamente, cada caso es cada casa. Y para ayudar no hay horarios ni festivos.

Desde 2009, Pau Ramon, Isabel Cladera y Joan Mercé están al frente de la atención de los Servicios Sociales y la Familia en el Ayuntamiento de Marratxí. Los tres son mosqueteros de INTRESS, concesionaria del servicio y empresa sin ánimo de lucro que funciona desde 1999. La figura del ‘educador social’, lo que aún algunos seguimos llamando ‘educador de calle’, está para apoyar y solventar, en la medida de lo posible, todo tipo de dificultades referentes a niños, jóvenes y sus familias de manera individual, grupal y comunitaria.

Para llegar al corazón de la manzana hay que saber pelarla primero. Por eso se empieza a trabajar con los niños a edades cada vez más tempranas. Es en el trabajo de atención individual donde se actúa en todos los ámbitos: educativos, parentales, de acompañamiento y de mediación con la familia o entre ellas. Después de evaluar cada caso, si es menester, se deriva al área o departamento correspondiente.

“Atendemos a la persona atendiendo sus necesidades. Puede que entren por la puerta solicitando nuestra ayuda o que nos deriven su problemática desde policía, de un centro de salud o de otras áreas o entidades, incluso ciertos casos requieren la intervención en el domicilio, por eso es importante prevenir y preocuparse de que la situación o la actitud no empeoren. Cada pequeño cambio para nosotros es mucho”, cuentan los mosqueteros.

Ellos vienen del mundo del Esplai y las escuelas de verano, a Isabel le gustaba el Magisterio y a Joan la Geografía, pero diferentes experiencias los han llevado a una vocación de 24 horas al día. “Este trabajo no tiene edad, tienes que ser muy flexible con el horario y estar preparado para un montón de faenas diferentes, saber hacer de todo y hablar con las personas en las situaciones complicadas. Hay días muy duros y otros que no lo son tanto, pero los sentimientos de satisfacción también son muy intensos

Trabajo Grupal

Marratxí está dividido en tres zonas de actuación y cada zona tiene su propio equipo: una educadora social, un trabajador social y una trabajadora familiar, además de una psicóloga que se ocupa de las tres zonas.

A través de dos programas similares, ALTER (de alternativa) y PISE (Programa de Intervención Socio Educativa), 15 adolescentes de entre 14 y 16 años encuentran una vía de enfoque para su futuro. “Son chicos y chicas que tienen problemas en el instituto porque mayormente no les gusta estudiar, pero no tienen edad para incorporarse al mercado laboral. Son edades de escolarización obligatoria, pero gracias a estos programas y con la ayuda de diferentes empresas de Marratxí, conseguimos una escolarización compartida”, cuentan los educadores.

Así los jóvenes tienen tres días por semana prácticas en la empresa, un día acuden normalmente al instituto y el quinto día trabajan las habilidades sociales con el equipo socioeducativo. Es una manera de mantener un seguimiento completo. “Realmente el objetivo es que los chicos vuelvan al sistema educativo, bien al instituto o a estudiar una formación profesional, que es lo que hace el 70%. Por supuesto se les hace una adaptación curricular para que puedan hacer esto, ya que están en edad de escolarización obligatoria”, comentan Pau, Isabel y Joan.

Soporte educativo y deportivo

Lo llaman ‘Es Figueral’ porque se hace ahí, ya que hay fácil acceso con tren y bus, pero podría llamarse cualquier otra cosa. Dos tardes por semana niños y niñas de 6 a 14 años aprenden hábitos y técnicas de estudio y también deportivas y de ocio. Fútbol y manualidades para los pequeños y futbol o música, baile y percusión para los más mayores, a través del deporte se trabajan las habilidades sociales. En este curso también han colaborado los Serveis Socials del Ayuntamiento de Palma y el Liceu con sus dinamizadores para crear una liga de Futbito.

“Este año hemos contado con la colaboración de los dinamizadores de Marratxí en lo referente al ocio y también voluntarios que nos ofrecen su tiempo para hacer talleres de artesanía, así que el año que viene habrá más actividades. Es Figueral funciona de octubre a mayo, y luego lo celebramos con la entrega de diplomas y una gran paella de fin de curso. Este año nos juntamos 120 entre grandes y pequeños”, dicen.

Un huerto urbano

Ubicado en el Pont d’Inca, este huerto urbano da salida a dos espacios infrautilizados de la escuela vieja y está a cargo de un grupo de jóvenes de entre 17 y 20 años. “Es un medio para un fin, con la excusa del huerto se pueden trabajar diferentes temas, y el grupo está orgulloso de su trabajo y de los resultados. Además se llevan a casa lo que cultivan, por lo que la recompensa también es física”.

 

‘Puenting’

Terminar la Primaria significa despedirse del colegio de siempre y de muchos de los amigos de clase, significa un cambio brusco de hábitos, las exigencias del instituto son mayores y no son edades muy soportables. Para acompañar en este paso de los preadolescentes, en julio se organizan las jornadas de ‘puenting’ para enseñarles esos cambios de estrategias y habilidades sociales, con su respectiva parte de ocio, seis horas semanales durante todo el mes.

Igualmente, también se controla desde el servicio el absentismo escolar, ya que existe un protocolo que viene derivado de los propios centros, así que se cita a las familias y se intenta buscar una solución y hacer un seguimiento.

 

Trabajo Comunitario

A la hora de buscar recursos hay que ir todos a una, por lo que se aprovechan otros servicios existentes en el municipio. “Los dinamizadores y desde los Casales nos ayudan a dar más opciones, hacemos actividades conjuntas y buscamos toda la oferta posible para integrar a los jóvenes en el municipio donde viven. Y tenemos jornadas para los padres de los adolescentes, buscando siempre la prevención, que es la mejor solución”, explican los educadores.

“Es importante trabajar en red con centros escolares, policía de menores y otros servicios. Además tenemos reuniones periódicas con los centros escolares tanto de Primaria como de Secundaria”.

 

Una información de Blanca Garau.

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