Más de 200 vecinos acuden a la reunión convocada por el ayuntamiento para informar sobre el proyecto de Son Macià

abril 12, 2013
Aforo completo en la sala del colegio Nova Cabana

El salón comedor del Colegio Nova Cabana, en la Urbanización de Son Macià, estaba lleno a rebosar la pasada noche del jueves. Más de 200 vecinos de la zona asistieron a la convocatoria del equipo de gobierno municipal y de la asociación de vecinos Son Macià-Nova Cabana, una reunión en la que se pretendía informar de todos los aspectos técnicos relacionados con el proyecto previsto en la SAU 5.2.

Sobre el estrado, el alcalde Tomeu Oliver, el regidor de Vies i Obres, Sebastià Frau, el delegado de Urbanismo, Julio Alba, y el presidente de la Associació de Veïns Son Macià-Nova Cabana, Juan Manuel del Río.

Frente a ellos, los residentes de las zonas afectadas, los miembros de la Plataforma No Queremos Polígono en Son Macià -ataviados con unas camisetas serigrafiadas con el mensaje de rechazo a esta infraestructura- y los medios de comunicación locales.

Oliver tomó la palabra en primer término para aclarar a los presentes que «no se trata de un polígono industrial sino de una zona de servicios y equipamientos comerciales. No habrá ni chimeneas, ni humos, ni ruidos…. Insisto, no es un polígono, es una zona de servicios para uso comercial, administrativo, docente, asistencial y deportivo”.

Tomeu Oliver explicó la historia de este terreno, desde las Normas Subsidiarias de 1987, y relató cómo, hasta ahora, el ayuntamiento había impedido que se desarrollara proyecto alguno dado que no existía otra forma de acceso a esta área que a través de las calles de la urbanización. “En la anterior legislatura –recordó- un importante touroperador quiso edificar en este terreno su sede central para el Mediterráneo y el ayuntamiento se opuso radicalmente. La condición para esta empresa era que creara otros accesos independientes a la zona residencial y al final desistió y vendió el terreno a un nuevo propietario”.

Al parecer, el nuevo propietario, con el mismo condicionante, encontró la fórmula ante el proyecto de la Vía Conectora que se anunció en la pasada legislatura. Este vial, también conocido como segundo cinturón, no se va a ejecutar de momento en ese tramo (hasta Bunyola) pero sí contempla algunos desdoblamientos y accesos para descongestionar algunos puntos conflictivos; entre ellos, se incluye un vial desde la vía de salida del centro comercial Mallorca a la autopista, que permitiría el acceso directo a la SAU 5.2. “Los técnicos del Consell de Mallorca, valorando que con este desdoblamiento sí que era posible la entrada y salida a la finca, dieron el ok al proyecto”, aclaró Oliver.

El Ayuntamiento garantiza que no se abrirá el acceso por calle Roses

Asimismo, a pesar de que el proyecto incluye la rotonda que daría paso a la calle Roses de Son Macià, el alcalde de Marratxí insistió en el ayuntamiento no va a permitir que se haga el acceso por la urbanización, , “ni se ha presupuestado, ni lo queremos ejecutar», dijo. Y adelantó que  “el ayuntamiento se compromete a firmar un convenio con la asociación de vecinos, o el documento que consideréis oportuno, para garantizar, y dejar por escrito, que no vamos a abrir acceso a la urbanización”

No obstante, Oliver volvió a poner sobre la mesa que «existen unos derechos para el propietario de la parcela» y que no se puede actuar en contra de la legalidad “pero vamos a negociar con la promotora para que aumente la distancia entre las edificaciones y las viviendas al máximo, para que los edificios tengan la mínima altura posible, para que se incluya más zona verde…”

Expuso las primeras propuestas recibidas por parte de los vecinos de la calle Gardenia y de la AAVV Son Macià-Nova Cabana para minimizar el impacto de esta infraestructura: distancias (mínimo de 40 metros), alturas (máximo de 9 metros), no agotar la edificabilidad máxima (19.000 m2), aumentar las zonas verdes e incorporar franjas arboladas. Asimismo, el alcalde garantizó que se negociarán las horas de carga y descarga, las horas de megafonía, se evitará la contaminación acústica y la contaminación lumínica que pueda generar.

“Estamos aquí para ofreceros soluciones y estamos abiertos a todas las propuestas que queráis hacernos y a todas las reuniones que queráis hacer, las que hagan falta… entiendo vuestro malestar pero no podemos ir contra la ley”, espetó.

Tras su intervención, Tomeu Oliver pidió disculpas ya que tuvo que abandonar la reunión por un problema personal y pasó el testigo al arquitecto municipal, Julio Alba, para que aclarara a los presentes todas las posibles dudas técnicas que pudieran tener.

Alba señaló que el plan parcial se aprobó hace seis meses “y ahora está en fase de aprobación provisional. La última fase es enviarlo al Consell de Mallorca para que de la aprobación definitiva”. Y destacó que, aunque concluyó la fase de alegaciones al proyecto, los técnicos municipales van a recoger alegaciones fuera de plazo. También insistió en que se va a lograr una distancia mínima de 40 metros con las viviendas y que intentarán que los edificios no superen la altura de una casa de dos plantas.

Los vecinos siguen mostrando su rechazo ‘total’

Los vecinos respetaron las intervenciones de los miembros del equipo de gobierno hasta que se les dio el turno de palabra. En primer lugar plantearon el tema de la rotonda y una de las asistentes preguntó a los responsables municipales por qué, a pesar de que no se iba a abrir acceso a la urbanización, el proyecto sí contemplaba la rotonda colindante con calle Roses “ustedes nos garantizan que no se va abrir, pero nadie nos garantiza que el próximo equipo de gobierno lo haga, porque la rotonda va a estar hecha, y será muy fácil abrirla después… bastará con tirar el muro y en dos días tendremos el acceso abierto”.

Esta vecina demandó que no se construyera esa rotonda allí dónde está proyectada, sino al otro lado del terreno, que sólo así tendrían una garantía. “Que se haga el acceso sólo por la parte del segundo cinturón”, dijo y también cuestionó por qué esa rotonda no guardaba las mismas distancias previstas con las edificaciones “está pegada a nuestras viviendas”, expresó.

El regidor Sebastià Frau respondió que no podían garantizar que no fuera abrir ese acceso más adelante, “el compromiso es de este alcalde y de este equipo de gobierno”, confirmó.

El portavoz de la Plataforma anti polígono, José Echevarría, intervino entonces para asegurar que durante la reunión mantenida en el Consell de Mallorca con Mauricio Rovira se les aseguró que era obligatorio para un polígono contar con dos accesos de entrada y salida y que el segundo de esos accesos, según consta en el plano, es la rotonda colindante a calle Roses.

Frau y Alba negaron rotundamente que tuviera que tener dos accesos y cuestionaron la información supuestamente emitida por el conseller a este respecto. El regidor Frau dijo al respecto que eso no podía ser cierto ya que “tenemos los informes favorables del Consell”.

Patrimonio, paisaje y calidad de vida

Aplaudida fue una joven, estudiante de la UIB, que habló de la possessió de Son Macià y sus alrededores, “esta possessió está catalogada por ARCA y cuenta con un alto nivel de protección –expresó- este es nuestro patrimonio arquitectónico y paisajístico y lo tenemos que respetar” y se preguntó cómo era posible haber aprobado este proyecto en esta finca tan próxima a este entorno protegido. A lo que Alba respondió que el radio de protección de la finca de Son Macià no llegaba hasta esta parcela.

Se dejaron oír también cuestiones relacionadas con la necesidad real de este nuevo espacio comercial en esta zona y con la cercanía que ya tenían con el Polígono de Marratxí y de Son Castelló.

“En Marratxí, el 80% de los servicios se concentran en apenas 7 kilómetros cuadrados –dijo Echevarría- ¿es que no hay otro lugar para hacerlo? Estas zonas eran residenciales, por eso nos venimos a vivir aquí. Nos han construido dos gimnasios, un centro comercial… y ahora este polígono. Nos están llevando a la ruina moral y económica devaluando nuestro patrimonio y calidad de vida”. Asimismo, el portavoz de la plataforma mencionó a los pequeños comercios de la zona “que se ven afectados doblemente en muchos casos, por sus viviendas y por sus negocios”

Otro de los vecinos asistentes hizo mención a que los mensajes recibidos por parte de los políticos presentes daban por hecho que se iba a hacer y preguntó “¿no se puede paralizar?”. En este sentido, también se solicitó al ayuntamiento “que tenga en cuenta el interés general de los vecinos, y no sólo el de un particular”.

En cuanto a las leyes, hubo intervenciones que cuestionaron su cumplimiento y se dejaron oír mensajes de la dificultad que suponía para cualquier particular construir una piscina, por ejemplo. “Yo no puedo hacer lo que quiero en mi casa”, expresó uno de los asistentes, quién quiso señalar a los presentes “ustedes tienen que luchar y trabajar por nosotros, que somos los que pagamos”.

También hubo quejas de la falta de información “nos hubiera gustado que nos informaran antes, porque si ahora estamos aquí, es precisamente porque no sabíamos nada”. Y alusiones a las contribuciones “no queremos pagar impuestos de zona residencial si no lo somos”, espetaron.

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