Poétiko: “Dame alas para volar y motivos para quedarme”

septiembre 4, 2017
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Es la definición perfecta para las contradicciones del adolescente. Es ese punto en el que chicos y chicas quieren ser muy adultos, pero siguen mascando chicle de sandía y pidiendo la paga los domingos. Y dentro de esa efervescencia, cabe y crece también Poétiko. “Cuando sea mayor, quiero ser pequeño”.

Miguel Ángel Hernández, un marratxiner residente en Pòrtol, es un padre con las inquietudes propias de quien nota la proximidad del nido vacío, porque sus niños crecen inmersos en la adolescencia siempre rebelde, visceral y hormonada, y salen de casa cada vez más. Por eso su color favorito es Poétiko. “Eso sí se dice, sí se toca, sí se hace”.

Los chavales prefieren a los amigos, buscan su sitio en el mundo y su autonomía y su personalidad en la calle, pegados al móvil. Hacen como hemos hecho todos, aunque parezca (sea) una vuelta al blanco y negro, nosotros no teníamos Internet, pero siempre había algo que hacía las veces… “Prohibido no luchar por lo que quieres”.

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Pero Miguel Ángel no se resigna, así que ha decidido implicarlos, implicándose, en un proyecto Poétiko que aúna padres, pandilla y literatura, arte y comunicación, cultura y diversión. “Yo que tú lo intentaba conmigo”.

¿Que es Poétiko?

No se trata de pintar corazones en la puerta del baño del ‘insti’, ni de escribir en el asfalto quien ama a quien ni como se apellida la mujer del zorro. No es poner tu ‘nick’ con spray en la puerta metálica de la frutería. Es algo mucho más ‘Poétiko’. “Si me das la mano, no necesito más”

“Inspirados en ‘Acción Poética’, una corriente de poesía callejera contagiada a más de 30 países y en boga desde hace dos décadas, pretendemos una marea de personas que defienda también que “Sin poesía no hay ciudad”, porque es así”, explica Miguel Ángel.

“Se llama Poétiko. Es un proyecto que busca despertar el interés en jóvenes (o no tan jóvenes) por la literatura y la palabra escrita, solamente a través de mensajes. Es la manera de plantearles retos, de envolverlos en iniciativas que, realmente, pueden hacer de ellos mejores personas, cuenta. “Las palabras son un puente”

“Sonríe, yo invito”

Un máximo (flexible, como debe ser todo en esta vida) de diez palabras, letras negras sobre fondo blanco, mensaje que sale de la botella y conquista la pared… Breve, como todo en esta vida. Micropesía. Pueden ser lemas originales, propios o ajenos, letras de canciones, frases de libros, versos al vuelo… “Escribimos sueños en las paredes”

La primera experiencia, aprovechando el final de las vacaciones, resultó un verdadero caramelo. Todos los implicados aportaron algo, y el resultado ha sido una pared divertida y un vídeo muy profesional. Ahora la intención es extender Poétiko lo más posible, para repetir la experiencia y conseguir que nadie se quede sin palabras. “No sabía qué ponerme ¡y me puse feliz!”

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Ahora Poétiko “se convierte en opción para nuestras calles y nuestros centros educativos, una opción capaz de generar actividades culturales como concursos de micro poesía, talleres y pintadas (¡autorizadas!) en superficies blancas, paredes y muros con letras negras y frases o versos cortos que hagan de la ciudad un entorno acogedor”, dice. “Sonríe, luego ya buscamos los motivos”

“De este lado no hay monstruos”

“Reflexionar en esta época es una actividad extraña. La velocidad que lleva la vida, la inmediatez de la información y la omnipresencia de las redes sociales, han provocado que el análisis, poco a poco, vaya quedando de lado, como si ya no fuera necesario”, explica Miguel Ángel. “Cuidado con los miedos, roban sueños”

Así que vale la pena detenerse a leer, preguntarse, recordar y actuar, porque a fin de cuentas, de eso trata la literatura y también las artes en general. “Alquilo corazón para vivienda, sin aparcamiento”

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“Seamos realistas y hagamos lo imposible”

Buscar muros tapiados con un cemento terriblemente triste y reconvertirlos en la máxima esencia con la mínima expresión es una idea que funciona. Ya son muchos los centros escolares y de ocio infantil y juvenil que permiten que sus usuarios ‘decoren’ las estructuras con murales. Este es un paso más. “Nos espera una vida, no tardes”

“Además de a la imagen, está bien que les demos la oportunidad a la palabra, sea propia o de otro, de canciones o de libros, que los empuje a leer, a escuchar, a escribir y a crear. Todo me parece más educativo que los botellones en la playa, las carreras de motos en los polígonos industriales o las pastillas en la discoteca”, explica. “Estamos a nada de serlo todo… o nada”

Tú también puedes ser Poétiko. “Hasta la próxima mirada”.

Un reportaje de Blanca Garau

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