Rebecca McShane nos abre las puertas de su exclusiva casa de barro

abril 10, 2013
Rebecca McShane ante su obra cerámica, en el bar Can Jaume de Pòrtol.

El destino quiso que Rebecca McShane, con tan sólo tres años de edad, fijara su residencia en Pòrtol, la capital de la ‘terra del fang’, y que creciera rodeada de artistas y artesanos ceramistas. Sin duda, uno de los mejores escenarios posibles para quién desde su tierna infancia, modelar, construir y crear con barro se ha vivido con tanta pasión.

A los 6 años de edad hizo su primera casita de muñecas en arcilla, sin saber entonces que cuatro décadas después tendría terminada una pieza única, de la que no se tiene constancia que pueda haber una creación igual en todo el mundo. Se trata de una casa de muñecas, a la que no falta detalle, de estilo mallorquín y en la que no cabe otro material que no sea barro.

Cada pieza de esta casita, expuesta en el bar Can Jaume de Pòrtol, está elaborada con arcilla. Toda la estructura, las paredes, el tejado (teja a teja) el mobiliario, el menaje de la cocina, la plancha, la ropa del armario, los cepillos de dientes del baño… piezas todas cerámicas que evocan un hogar habitado, del que parecen haber salido sus moradores hace escasos minutos. No le falta ni un detalle.

La autora nos explica que acaba de terminar este trabajo, al que ha dedicado nada más y nada menos que siete años de su vida, porque lo ha ido haciendo en sus ratos libres, compaginándolo con su trabajo en Can Jaume.

“He calculado que, con una dedicación plena, esta casa y todas sus piezas, me habrían llevado unos tres años completos de trabajo, más o menos”, explica Rebecca McShane.

Antes de elaborar las piezas hay que fabricar las herramientas

Y es que las herramientas y los moldes necesarios para tan magna obra cerámica también son obra de la artista “me los construyo yo misma” y explica que la carcasa de un bolígrafo partida por la mitad sirve de molde para una teja, por ejemplo. “También le pido a los dentistas sus herramientas viejas, que son las que mejor van para esto”, añade.

Lo cierto es que la casa contiene piezas de mínimo tamaño; piezas minúsculas a las que Rebecca ha dado forma, ha cocido y ha pintado… y a pesar de la complejidad que parecen presentar, la artista declara que no es este precisamente el trabajo más complicado que ha hecho a lo largo de toda su trayectoria creativa. “La maqueta de la Iglesia de Binissalem, creo que este es el trabajo más complicado que he hecho…”

Durante casi 20 años, Rebecca McShane, se ha dedicado profesionalmente a la elaboración de piezas cerámicas de fachadas o réplicas de viviendas y edificios emblemáticos.

Además de los numerosos encargos realizados a particulares, llamados ante la originalidad que propone esta artista para dejar una impronta de sus viviendas, ha hecho réplicas de la Iglesia de Sant Marçal, del Gran Hotel de Palma, de la fachada de Cort, de la estación de Bunyola… También ha participado en diversas exposiciones cerámicas con sus trabajos.

Ahora no se dedica cien por cien a ello aunque confiesa que nunca dejará de trabajar el barro, porque es parte de su vida. Y comenta entusiasmada que expondrá en Can Jaume otros de sus trabajos próximamente.

“Cuando trabajo el barro tengo que ponerme un reloj delante, porque me olvido del tiempo y del mundo…”, concluye.

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