La Policía Local de Palma detiene al autor por un hurto gracias a la aplicación de geolocalización del móvil de la víctima.
La madrugada del 21 de septiembre en la barriada de Pere Garau, un robo terminó con un detenido gracias a la tecnología. La Policía Local de Palma sorprendió a un joven de 21 años con un teléfono móvil sustraído que sonó en su propio bolsillo cuando la víctima lo activó a distancia.
El afectado, que se había quedado dormido en su coche con una ventanilla abierta, descubrió que su dispositivo —valorado en 900 euros— había desaparecido. De inmediato, utilizó la aplicación de geolocalización y señaló a los agentes que el móvil se encontraba cerca, justo al otro lado de la calle Beatriu de Pinós.
Allí, tres hombres levantaron sospechas. Uno de los policías se aproximó mientras la víctima activaba la alarma del teléfono. El tono sonó sin margen de error: el aparato estaba en el bolsillo de uno de ellos.
El individuo, de origen senegalés, trató de justificarse con versiones contradictorias. Primero dijo que lo había comprado por 20 euros. Después cambió su relato. La coartada no convenció a nadie. La víctima desbloqueó el terminal con su propio código delante de los agentes, confirmando la autoría.
La Policía Local levantó el atestado y entregó al detenido a la Policía Nacional. El caso refuerza el valor de la tecnología como herramienta clave para combatir los delitos callejeros y devolver a los ciudadanos lo que les pertenece.










