La competencia por alquilar una vivienda crece un 22 por ciento y se convierte en una auténtica batalla.
El acceso a una vivienda en alquiler en Palma se ha convertido en una auténtica carrera de fondo. Según los últimos datos publicados por el portal idealista, cada anuncio de alquiler en la capital balear recibió una media de 62 contactos en el tercer trimestre del año, lo que supone un incremento del 22% respecto al mismo periodo de 2024.
Este dato sitúa a Palma como el mercado con mayor competencia por vivienda en alquiler de toda España, por delante de Barcelona (58 contactos) y Madrid (46). A nivel nacional, la media de solicitudes por anuncio ha sido de 35, frente a los 31 del año anterior, lo que representa un aumento del 13% en la presión sobre el mercado.
La situación se agrava en Baleares
El fuerte desequilibrio entre oferta y demanda en Baleares continúa tensionando el acceso a la vivienda. Francisco Iñareta, portavoz de idealista, advierte que “la creciente competencia entre familias y la falta de oferta disponible siguen empujando los precios hacia arriba, excluyendo del mercado a cada vez más ciudadanos”.
En el caso de Palma, el fenómeno es especialmente preocupante: cada vivienda anunciada es disputada por decenas de familias en cuestión de días, dificultando cualquier posibilidad de negociación y elevando aún más los precios del alquiler.
Un mercado al borde del colapso
Palma comparte el liderazgo en presión inmobiliaria con otras ciudades como Bilbao, donde la competencia ha subido un 49%, y Alicante, con un incremento del 19%. Sin embargo, ninguna gran ciudad española alcanza el nivel de demanda por anuncio que se registra en la capital balear.
En otras capitales de provincia, la situación también es crítica. Guadalajara lidera el ranking nacional con 106 contactos por vivienda, seguida por Vitoria (73) y Pamplona (72). Sin embargo, en estos casos, la proporción se explica por un menor volumen de oferta total.
Políticas ineficaces y aumento de la exclusión
Desde idealista se insiste en que las políticas actuales son insuficientes y, en muchos casos, contraproducentes. La falta de estímulos a la oferta, el aumento de la inseguridad jurídica para propietarios y la regulación de precios han reducido la disponibilidad de inmuebles en alquiler.
“La situación no mejora: el agua sigue subiendo”, denuncian desde la proptech inmobiliaria, que pide un cambio urgente de rumbo en las políticas públicas para evitar una crisis habitacional sin precedentes en ciudades como Palma.










