La Policía Local de Palma detuvo a un hombre de 29 años tras ser sorprendido dentro de un local del centro al que había accedido a la fuerza.
En plena madrugada, cuando la ciudad aún dormía, una llamada al 092 alertó a la Policía Local de Palma. Eran las siete de la mañana del domingo 26 de octubre cuando varios vecinos de la calle Missió, en pleno centro, avisaron de que habían escuchado ruidos extraños procedentes de una planta baja que hasta hacía pocos días estaba pendiente de alquiler.
Los testigos no tenían dudas de que alguien había forzado la entrada. Minutos después, varias unidades de la Policía Comunitaria del Distrito Este se desplazaron hasta el lugar. Allí encontraron al hombre dentro del inmueble, tranquilo, sin intención de ocultar lo sucedido.
El detenido, español y de 29 años, reconoció que había entrado sin permiso y aseguró que pretendía “quedarse a vivir allí”, ya que —según explicó a los agentes— llevaba tiempo durmiendo en la vía pública.

La inspección policial confirmó los daños: el bombín de la puerta reventado, la barrera metálica forzada y el acceso principal manipulado. Una vecina del edificio corroboró que la noche anterior el local estaba intacto.
Con todas las pruebas a la vista —los destrozos, los testimonios y la confesión del propio implicado—, los agentes procedieron a su detención por un presunto delito leve de ocupación y otro de daños.











