La patronal advierte de la existencia de empresas pantalla con graves casos de malas praxis en otros municipios de la isla.
La Asociación de Empresarios de Concesiones y Explotaciones de Servicios Temporales en el Dominio Público Marítimo Terrestre de Mallorca (ADOPUMA Mallorca), ha alertado públicamente del riesgo de fraude que puede afectar al concurso de adjudicación de las autorizaciones de las playas de Palma si no se extreman los criterios de control, solvencia y cumplimiento.
La patronal muestra su preocupación por la manera en que se están planteando las adjudicaciones de las cinco playas incluidas en el concurso, y recuerda que en otros municipios de Mallorca ya se han producido «situaciones muy graves derivadas de malas praxis empresariales», que no pueden repetirse en la capital.
Según explica ADOPUMA Mallorca, en municipios como Calvià, Ses Salines y Son Servera se ha detectado un patrón reiterado de comportamiento por parte de un mismo empresario que, a través de empresas pantalla creadas expresamente para concurrir a concursos públicos, presenta ofertas con cánones muy elevados, logra la adjudicación y posteriormente incumple de forma sistemática sus obligaciones.
Estas empresas no solo dejan de prestar correctamente los servicios adjudicados, sino que además no abonan los cánones (alquileres) comprometidos ni los impuestos correspondientes, generando importantes deudas con las administraciones públicas. En el caso de Calvià, la deuda acumulada se sitúa en torno a los 4 millones de euros, mientras que en Son Servera y Ses Salines alcanza aproximadamente los 1,2 millones de euros en cada municipio, cifras orientativas que evidencian la magnitud del problema. Contratos que, afirman desde ADOPUMA, “a día de hoy la propia administración no ha sido capaz de resolver”. Es, añaden, «como tener un okupa en las playas que no solo no paga el alquiler, sino que además se queda la recaudación de toda la temporada”.
ADOPUMA Mallorca advierte de que estos antecedentes suponen una «amenaza directa para el concurso de las playas de Palma», ya que una adjudicación a este tipo de empresas podría derivar en un escenario altamente perjudicial: playas sin concesión efectiva, sin sombrillas ni hamacas en plena temporada estival con el consiguiente perjuicio para residentes, turistas y para la imagen de la ciudad.
No obstante, la asociación subraya que este nuevo concurso representa también una gran oportunidad para Palma. ADOPUMA Mallorca considera que, si se adjudica con criterios de rigor, solvencia y responsabilidad, el proceso puede permitir contar con playas que apuesten claramente por la calidad del servicio, la profesionalización del sector y la aportación de valor añadido a la oferta turística de la ciudad, reforzando la imagen de Palma como gran destino turístico de referencia.
Por todo ello, ADOPUMA Mallorca anuncia que impugnará “aquellos contratos que no se adjudiquen con la prudencia y el rigor exigibles”, especialmente si se detecta la participación directa o encubierta de empresas pantalla que ya han fracasado de manera reiterada en otros municipios de la isla. La evidente vinculación entre ellas, explican, “hace pensar que la intención de este empresario playero es aplicar la misma táctica que tanto rédito ha obtenido durante estos últimos años en diferentes municipios de Mallorca”.
La patronal insiste en que su objetivo no es bloquear los concursos públicos, sino, por un lado, “garantizar una gestión transparente, solvente y de calidad de un servicio esencial para el litoral, la economía turística y la proyección de Palma”. Y, por otro, “que el sector que representa no se vea manchado por la mala praxis de unos pocos”.










