Vivir en Baleares cuesta 1.260 euros al mes: la mitad del sueldo se va en vivienda, comida y energía.
La vida cada día está más cuesta arriba para más personas. La economía doméstica en Baleares es un quebradero de cabeza para muchas familiar. Vivir, simplemente vivir, cuesta cada vez más. Pagar la vivienda, llenar la nevera y encender la luz absorbe ya la mitad de los ingresos de los hogares del archipiélago, teniendo en cuenta que dispongan -en la mayoría de los casos- de dos sueldos.
Los datos lo confirman. Según el III Barómetro ‘Planeta Propietario’ elaborado por Grupo Mutua Propietarios, el gasto medio mensual de las familias baleares en vivienda, alimentación y suministros energéticos alcanzó 1.260 € en el último año.
La cifra es ligeramente inferior a la de 2024, con una caída del 0,9 por ciento. Pero el alivio es solo aparente. En realidad, ese gasto absorbe el 50,1 por ciento de los ingresos de los hogares. Es decir, uno de cada dos euros que entran en casa se destina únicamente a cubrir lo esencial.
Y el problema es aún más evidente cuando se observa la percepción social: el 42 por ciento de los baleares reconoce tener dificultades para hacer frente a los gastos básicos del hogar.
El salario mínimo no llega
La fotografía vital se vuelve todavía más dura si se compara el coste de la vida con el Salario Mínimo Interprofesional.
Con un SMI en torno a 1.200 euros netos mensuales en 12 pagas, un hogar que dependa exclusivamente de ese ingreso debe destinar el 106,4 por ciento de su sueldo a pagar vivienda, comida y suministros. Y eso con suerte de tener una vivienda en propiedad o alquilada hace años porque ahora están pidiendo hasta 600 euros solo por una habitación pequeña. Siendo claros: no llega.
No queda margen para ahorrar, ni para imprevistos y muchas veces se debe renunciar incluso al ocio porque todo se va cubrir los gastos más esenciales.
Energía disparada y vivienda al alza
El estudio revela además que el reparto del gasto está cambiando. El incremento más fuerte se produce en los suministros energéticos. Agua, electricidad o combustible registran una subida del 24,7 por ciento en Baleares.
El coste de la vivienda es una losa que amena con estrangular a quienes no son propietarios. El gasto medio alcanza 683 euros al mes, lo que supone un aumento del 6,9 por ciento.
Además, el mercado del alquiler sigue marcando diferencias claras. El pago medio de una renta alcanza 755 € mensuales, mientras que la hipoteca se sitúa en 622 euros.
Es decir, alquilar cuesta 133 euros más al mes que pagar una hipoteca. El problema es que no hay vivienda para comprar y, además, que las exigencias previas son muchas y complicadas de cubrir.
La cesta de la compra
La única partida que ha reducido su peso es la alimentación, pero no por la bajada de precios. Por ejemplo, frutas y frescos siguen su imparable subida y los tomates se están convirtiendo ya en artículo de lujo.
El informe señala que la cesta de la compra media se sitúa en 358 euros mensuales, lo que representa una caída del 21,7 por ciento respecto al año anterior.
Pero este descenso no responde tanto a una bajada real de precios como a un cambio en los hábitos de consumo. Las familias están ajustando lo que compran.
El nuevo ahorro silencioso de los hogares
Las estrategias de ahorro también están cambiando. Ya no se trata solo de grandes recortes visibles. Ahora predominan pequeños ajustes cotidianos.
Uno de ellos destaca con fuerza: comprar más marcas blancas y menos productos frescos.
Esta práctica se ha convertido en la segunda medida de ahorro más utilizada por los hogares, mencionada por el 16 por ciento de los encuestados.
Solo la supera otra decisión significativa: retrasar reformas o mejoras en el hogar.
El patrón es claro. Las familias intentan que el ajuste económico sea menos visible en el día a día, aunque el impacto acumulado termine siendo importante.











