Un hombre y su pupilo menor de edad siembran el terror en la calle Manacor y acaban detenidos y acusados como presuntos autores de un delito de odio y otro de amenazas graves.
Odio y tensión en la calle Manacor de Palma. Madrugada de viernes a sábado. Una mujer camina tranquila sin anticipar lo que iba a ocurrir.
Llevaba días siendo acosada por un hombre con insultos, mofas, gestos cargados de veneno por su orientación sexual. La víctima, en un alarde de prudencia, decidió ignorar al energúmeno. En la mente del intolerante, el silencio es un desafío.
Dos horas después, la oscuridad de la madrugada se rompe con el estallido de un cristal. Una botella de vidrio impacta directamente en el muslo de la mujer. El dolor es el inicio de la pesadilla. El hombre regresa, pero esta vez no viene solo. Estaba acompañado por un menor, adoctrinado en la violencia. Sacó un cuchillo de entre sus ropas para proferir amenazas de muerte que hielan la sangre: «Os voy a matar».
La víctima y su acompañante salieron corriendo en medio de desesperados gritos de auxilio. El azar quiso que el Grupo Operativo de Respuesta (GOR) de la Policía Nacional estuviera allí. Agentes de paisano, invisibles para el delincuente pero letales para el crimen, escucharon el pavor en sus voces.
La batida fue quirúrgica. En cuestión de minutos, los presuntos autores —un hombre español y su joven pupilo— fueron interceptados mientras intentaban disolverse en la noche de Palma.











