Cort da el visto bueno a llegar 25.900 plazas con 166 nuevos parquímetros.
La Comisión de Seguimiento del Estacionamiento Regulado del Ajuntament de Palma ha dado el «sí» definitivo a una expansión sin precedentes. La tercera corona de Palma se tiñe de azul y verde, dejando claro que el coche en superficie tiene los días contados como servicio gratuito.
La ampliación no es un pequeño ajuste; es un despliegue masivo. Los barrios de Foners, Pere Garau, Plaça de Toros, Bons Aires, Camp Redó, Es Fortí-Serralta y Santa Catalina Nord entran de lleno en el sistema. Pero hay sorpresas de última hora: tras un análisis técnico y la presión del Pleno, Son Oliva y Son Fortesa Sud también han sido engullidos por la propuesta, a pesar de no figurar en el plan original.
Palma pasará de gestionar 12.000 plazas a controlar un ejército de más de 25.900 plazas reguladas. Cort instalará 166 nuevos parquímetros, elevando el total de máquinas expendedoras a 570 en toda la ciudad. La señalización, la pintura y la obra civil empezarán de forma inmediata para que el sistema esté operativo cuanto antes.
Bajo la batuta del regidor de Mobilitat, Toni Deudero, y la gerencia de la SMAP, se ha dado luz verde a una inversión de 1,36 millones de euros. Este dinero, consignado en los presupuestos de 2026, no solo cubrirá el hierro y el cemento de los parquímetros, sino un sofisticado software de gestión y sistemas de control para garantizar que cada minuto de aparcamiento pase por caja.
¿Movilidad o recaudación? El consistorio defiende que la medida responde a un estudio de ocupación de estacionamiento y flujos de tráfico. Sin embargo, para el ciudadano de a pie, la noticia suena a una soga más apretada al cuello del vehículo privado. La implantación será progresiva, pero el mensaje es nítido.











