El presunto autor asestó una puñalada en el cuello a la víctima que tuvo que ser trasladada a Palma.
Un joven de origen español ya duerme en los calabozos de la Policía Nacional tras intentar, presuntamente, segar la vida de un joven con un cuchillo de dimensiones aterradoras.
Todo estalló cuando una víctima, empapada en sangre y con un corte profundo en el cuello, entró por su propio pie en las urgencias del Hospital de Manacor. Los agentes que custodiaban a otro detenido no daban crédito: el hombre perdía la vida a borbotones. Tras estabilizarlo, la gravedad de la perforación en la tráquea obligó a su traslado urgente a Palma para atenderlo en Son Espases. Su coche, aparcado en la puerta, era una escena del crimen sobre ruedas: un charco de sangre que la Policía Científica ya custodia como oro en paño.
La investigación ha revelado una trama digna de la crónica negra más oscura. No fue un robo al azar, sino una emboscada pactada. La víctima recogió al agresor en su domicilio; un viaje de regreso a Manacor que se convirtió en una trampa mortal. Sin mediar palabra, en la penumbra del habitáculo, el presunto autor sacó un cuchillo de 24 centímetros de hoja y lo hundió en el cuello del conductor. Un ataque sorpresivo, cobarde y sin posibilidad de defensa.
Tras el tajo certero, el agresor saltó del vehículo en marcha y huyó campo a través, perdiéndose en la maleza hacia su vivienda. La víctima, en un alarde de instinto de supervivencia, logró conducir hasta el hospital mientras el aire se le escapaba por la herida de la tráquea.

La Brigada de Policía Judicial no tardó en estrechar el cerco. Tras horas de vigilancias asfixiantes en el entorno del sospechoso, los agentes lograron dar caza al presunto homicida en las inmediaciones de Manacor. El arma del crimen, un puñal de carnicero, ya ha sido recuperada. El detenido presentaba marcas de la lucha, cicatrices de una «refriega» que casi termina en funeral.










