Dos detenidos tras una espectacular persecución justo después de cometer su último golpe.
El Grupo de Robos de la Policía Nacional en Palma ha logrado desmantelar una peligrosa célula de origen georgiano altamente especializada en el robo con fuerza en domicilios. Dos de sus integrantes han sido detenidos tras una espectacular persecución justo después de cometer su último golpe. El resto de la banda ya está plenamente identificada y sobre ellos pesa una orden de busca y captura internacional.
Operaba siempre a la luz del día
No elegían las viviendas al azar. El grupo criminal operaba siempre a la luz del día. Su método era tan simple como aterrador. Primero llamaban al timbre. Si nadie contestaba, colocaban un fino hilo de pegamento en la parte baja de la puerta principal. Horas después regresaban. Si el filamento seguía intacto, significaba que la casa estaba vacía. En ese instante entraban en acción. Utilizando herramientas de cerrajería de alta precisión, abrían los accesos limpiamente, sin dejar rastro de violencia. Mientras uno saqueaba las estancias en busca de joyas y dinero, su cómplice vigilaba la calle conectado de forma permanente.
La infraestructura de la banda demuestra el carácter transnacional de las mafias del este. Los delincuentes se alojaban en complejos hoteleros de Mallorca simulando ser meros turistas. Para moverse por Palma y los municipios de la Part Forana utilizaban documentación falsa para alquilar vehículos. Una vez que obtenían el botín, no se arriesgaban a llevarlo encima. Lo empaquetaban y lo enviaban fuera de las islas mediante empresas de mensajería privada. La presión policial sobre el grupo era máxima, especialmente al descubrir que uno de los sospechosos tenía una requisitoria internacional en Francia por delitos idénticos.
El pasado martes, la paciencia de los investigadores dio sus frutos. Los agentes del Grupo de Robos interceptaron el coche de los delincuentes inmediatamente después de un asalto. Durante el registro del vehículo se destapó el pastel. Escondidas bajo la palanca de cambios, los policías hallaron ocho llaves maestras de última generación. Posteriormente, en el registro de su habitación de hotel, la Policía Nacional incautó más de 6.000 euros en efectivo, alianzas, joyas, teléfonos y material tecnológico. Con doce robos ya esclarecidos desde febrero, la investigación sigue abierta para recuperar el resto de los efectos sustraídos y proceder a la detención de los cómplices huidos.










