Un disco de pop de autor entre la raíz narrativa y la vanguardia lo-fi.
La trayectoria de Amulet converge en su tercer álbum de estudio, ‘Es Desastre’, que se estrena este 29 de mayo y supone una nueva etapa artística para el músico mallorquín.
El disco se mueve entre el pop de autor, el indie y la experimentación sonora lo-fi, dejando atrás el folk británico de sus inicios para adentrarse en un sonido más personal, directo y emocional.
‘Es Desastre’ plantea un recorrido que transita desde la protesta social hasta la desnudez emocional más absoluta. El álbum combina la sátira sobre el turismo de masas con la crónica íntima de una ruptura sentimental.
A lo largo de las canciones, el concepto de “desastre” aparece como una metáfora de la fragilidad humana, de la incapacidad de soltar a tiempo y de la necesidad de aceptar el error como único camino posible hacia la libertad.
Todo ello filtrado por un tono optimista y cercano, alejado de la grandilocuencia y centrado en emociones cotidianas y reconocibles.
Colaboraciones y evolución musical
Tras participar recientemente en el disco del 20 aniversario de Els Amics de les Arts, Amulet se rodea ahora de colaboraciones con Jo Jet i Maria Ribot, Xisk y PJ Company.
El resultado es un trabajo marcado por el eclecticismo y por una producción que mezcla sonidos orgánicos, melodías inmediatas y una estética indie-pop con identidad propia.
El álbum arranca con una mirada crítica al entorno social y territorial. En canciones como «In Paradise», Amulet reflexiona sobre la pérdida de identidad de su tierra y el impacto del turismo masivo.
Ese conflicto exterior conecta directamente con «Es Desastre», tema central del disco, donde aparecen dudas relacionadas con el amor, la felicidad y el sentido vital.
A medida que avanza el álbum, las canciones se adentran en relaciones marcadas por el desgaste emocional y la necesidad de poner límites. Temas como «Hasta la vista BBY» o «Corb Marí» hablan de dinámicas tóxicas, desencanto y aceptación de la realidad.
El núcleo emocional del disco llega con «Nihil» y «Què Passa», canciones en las que el conflicto deja de ser externo para convertirse en una lucha interior.
Amulet aborda aquí el miedo a haber vivido buscando una felicidad impuesta y abraza un cierto nihilismo que termina funcionando como punto de partida hacia una verdad más honesta y vulnerable.
La recta final del álbum apuesta por una atmósfera más íntima y pausada. Canciones como «Aigua Salada» y «Sa Boira a Ponent» retratan la fragilidad de quien todavía convive con el pasado pero decide seguir adelante.
El disco concluye con «Agost» y «Es Llençols», dos temas que funcionan como cierre emocional y como inicio de una nueva etapa artística para Amulet.










