Su acompañante fingió ir al cajero automático y la dejó abandonada en la mesa con una factura impagada.
Rechazó la ayuda de la patrulla: la mujer se negó a que los agentes la escoltaran a su vivienda para conseguir el dinero en efectivo
La Policía Nacional en Palma ha detenido a una mujer como presunta autora de un delito de estafa tras protagonizar un tenso altercado en un establecimiento hostelero. Los hechos ocurrieron el pasado sábado por la noche en un restaurante ubicado en las inmediaciones de la calle Aragón, cuando el propietario del negocio requirió la presencia policial ante la negativa de una clienta a abonar la consumición.
Según relató la víctima a las patrullas, la mujer había estado cenando en el local junto a un varón. Al finalizar la velada y recibir la cuenta, el hombre se levantó de la mesa y le comunicó al encargado que salía un momento a retirar dinero en efectivo de un cajero automático cercano. Ante la desconfianza del hostelero, este le solicitó que dejase algún objeto de valor como depósito para asegurar el pago. El cliente se negó en redondo y abandonó el establecimiento a pie, dejando a la mujer sola en el comedor.
Al ver que el sospechoso no regresaba, el dueño llamó al 091. Los agentes de la Policía Nacional se entrevistaron con la comensal para esclarecer la situación.
La mujer alegó las siguientes justificaciones:
- Aseguró que no portaba dinero en efectivo encima para hacer frente a la deuda.
- Afirmó que su teléfono móvil se había quedado sin batería, lo que le impedía llamar a familiares o conocidos para que la auxiliaran.
- Declaró que su único método de pago era una tarjeta bancaria que se había llevado su marido (el hombre que se había marchado a la carrera) y que no sabía dónde se encontraba en ese momento.
En un intento por solucionar el conflicto por la vía amistosa, los policías nacionales ofrecieron una alternativa a la mujer y se brindaron a acompañarla en coche patrulla hasta su propio domicilio para que pudiera recoger el dinero de la cuenta. Sin embargo, la implicada rechazó la ayuda de forma tajante utilizando una sorprendente excusa familiar.
La mujer manifestó a los agentes que no iba a entrar en el inmueble porque no llevaba las llaves encima. Al sugerirle los funcionarios que llamara al timbre para que le abriesen desde dentro, la presunta estafadora confesó que se negaba a llamar a su suegra, que residía en la misma vivienda con ella, porque le tenía un miedo profundo.
Ante la persistente negativa a abonar los productos consumidos y la falta de voluntad para buscar cualquier tipo de solución alternativa, los agentes procedieron a su inmediata detención como presunta autora de un delito de estafa, siendo trasladada a las dependencias policiales.











