La Policía Nacional desmantela una red que estafó a miles de víctimas en Europa.
La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada al blanqueo de capitales, las estafas online y la falsedad documental. La operación se ha saldado con nueve detenidos en Catalunya y el embargo de bienes valorados en cerca de dos millones de euros.
La denominada Operación Náutica, dirigida por el Grupo de Blanqueo de Capitales de Palma tras dos años de investigación, destapó una compleja red empresarial que habría blanqueado más de nueve millones de euros procedentes de fraudes cometidos en distintos países europeos.
La investigación comenzó tras detectarse una supuesta empresa de alquiler de barcos en Mallorca que recibía dinero de víctimas de estafas en Alemania. Los agentes comprobaron que se trataba de una empresa pantalla, sin actividad real, utilizada para dar apariencia legal al dinero obtenido de forma fraudulenta.
Las pesquisas permitieron descubrir una trama formada por 16 empresas y 54 personas investigadas, con ramificaciones principalmente en Barcelona.
Además, los investigadores atribuyen a la organización la creación de 26 falsas tiendas online, con las que habrían estafado a más de 3.500 ciudadanos alemanes. También suplantaban departamentos de seguridad bancarios para acceder a cuentas de empresarios y transferir grandes cantidades de dinero.
Vehículos de lujo, oro, relojes y criptomonedas
Durante los registros, los agentes intervinieron un importante patrimonio adquirido presuntamente con el dinero del fraude: dos deportivos italianos, cuatro vehículos de alta gama, dos motos acuáticas, más de 100.000 euros en efectivo, 1.300 dólares, 200.000 euros en criptoactivos, más de tres bitcoins, lingotes de oro, 18 relojes de lujo, joyas y artículos de primeras marcas.
También fueron localizados 11 terminales TPV, más de 100 tarjetas bancarias de distintos países y abundante documentación relacionada con la actividad de la organización.
La investigación contó con la colaboración de Europol y de la Policía de Bélgica, ya que las víctimas se encontraban fuera de España mientras la estructura utilizada para blanquear el dinero operaba desde territorio español.
Según la investigación, el dinero obtenido mediante las estafas circulaba entre distintas empresas ficticias para aparentar operaciones comerciales legales. Parte de los fondos terminaba invertida en criptomonedas, mientras el resto financiaba el elevado nivel de vida de los principales integrantes de la organización.













