Antena 3 destaca las diferencias del nuevo final del concurso de Roberto Leal con ‘El rosco’.
El Grupo Atresmedia ha emitido un tajante comunicado oficial en respuesta a las informaciones publicadas por Mediaset y la productora MC&F respecto a la legalidad de la nueva prueba final del concurso ‘Pasapalabra‘, que presenta Roberto Leal. La compañía de San Sebastián de los Reyes asegura haber cumplido escrupulosamente y de forma voluntaria la sentencia judicial que ordenaba el cese de la emisión de ‘El Rosco’. Además, confirma que ya ha hecho efectiva la indemnización correspondiente.
Sin embargo, el grupo audiovisual se planta en defensa de su actual formato, ‘AlaZ’, y acusa a sus competidores de iniciar una estrategia comercial agresiva: «Lo que parece estar en marcha no es la defensa de unos derechos, sino una campaña para destruir el éxito de la nueva prueba y el de uno de los programas más queridos por la audiencia».

Un formato propio con ADN suizo
Atresmedia se adelantó a los problemas y en lugar de idear una nueva prueba optó por ‘AlaZ’, un desarrollo completamente independiente y novedoso. El principal argumento jurídico radica en que el grupo cuenta con la licencia oficial de ‘DallAZetA’, un formato preexistente propiedad de la productora suiza RSI (ajena al litigio) que se explota pacíficamente en el mercado internacional.
Asimismo, la cadena recuerda que la propiedad intelectual no ampara las ideas, el estilo o los elementos comunes del género de los concursos (como el uso de códigos de color azul y naranja, el enfrentamiento de dos personas, los turnos o la tensión del tiempo), los cuales consideran «lugares comunes y convenciones del entretenimiento».
«Se pretende algo sin precedentes: monopolizar un juego basado en el abecedario. No se puede reclamar la autoría de lo que no se creó», aseguran desde la Dirección de Comunicación de Atresmedia.
Las 6 diferencias insalvables entre ‘AlaZ’ y ‘El Rosco’
Para justificar la originalidad de la nueva prueba, Atresmedia desglosa las novedades mecánicas y visuales que, según sostienen, han sido validadas por los propios espectadores y la prensa especializada:
- Adiós al círculo gráfico: El icónico elemento visual del «rosco» —considerado el rasgo más distintivo de MC&F por el Tribunal Supremo— no existe en la nueva prueba.
- La llegada de las «cabinas»: Los concursantes ya no juegan frente a un simple atril, sino que están físicamente enmarcados en una estructura a modo de cabina.
- Tiempo y dificultad: El tiempo de respuesta se ha modificado a 110 segundos, alterando por completo la estrategia y el ritmo del juego.
- Mecánica de huecos: El juego consiste ahora en completar los huecos de cada letra basándose en una definición precisa que solo admite una única respuesta correcta.
- El comodín de la pista: Se introduce una tercera opción inédita: el concursante puede pedir una pista que desvele letras de la palabra a cambio de una penalización de tiempo.
- Elección de orden: Por primera vez, los jugadores tienen el poder estratégico de elegir si contestan las preguntas en orden alfabético de la A a la Z o a la inversa (de la Z a la A).
Afirman que ninguno de esos elementos pertenece a ‘El Rosco’. «El duelo por el bote, el tiempo acumulado, la presencia de famosos que ayudan a un concursante anónimo y el papel de clímax final son de ‘Pasapalabra’, presentes en todas sus pruebas desde hace más de dos décadas. Las preguntas asociadas a las letras del abecedario con tiempo limitado son la esencia de ‘DallAZetA’, el formato licenciado. La prueba es que el formato original que dio lugar a ‘El Rosco’, el ‘21×100’, contaba con 21 preguntas en 100 segundos, sin duelo por el bote y sin acumulación de tiempo. Nada de eso existía cuando MC&F creó su formato: lo aportó ‘Pasapalabra’. No se puede reclamar la autoría de lo que no se creó», sentencian.
Atresmedia, en alianza con ITV Studios, ha cerrado el comunicado manifestando su «absoluta confianza en la solidez jurídica de ‘AlaZ’». Ambas compañías han adelantado que se opondrán con firmeza a cualquier petición de medidas cautelares que pretenda retirar la prueba o dañar la reputación del concurso, garantizando que seguirán defendiendo el liderazgo del programa en las tardes de la televisión nacional.











