Cinco camiones nocturnos abren la ruta de residuos entre la planta ibicenca de Ca Na Putxa y Son Reus.
La pasada madrugada desembarcó en el puerto de Palma el primer cargamento de residuos urbanos procedente de Ibiza. Pertenece a la prueba piloto acordada entre el Consell de Mallorca y el Consell de Eivissa. Los desechos, transportados en cinco camiones desde el área ambiental de Ca Na Putxa, ya han sido trasladados a la planta de Tirme en Son Reus para su correspondiente tratamiento.
El vicepresidente segundo y consejero de Medio Ambiente, Medio Rural y Deportes de Mallorca, Pedro Bestard, supervisó personalmente todo el operativo terrestre y marítimo junto a la directora insular de Residuos, Margalida Roig, y su homólogo ibicenco, Ignacio Andrés, para certificar que el proceso cumplía con las máximas garantías ecológicas.
Para evitar cualquier tipo de molestia vecinal o impacto en las carreteras mallorquinas, el acuerdo entre ambas administraciones ha diseñado un protocolo logístico sumamente estricto:
- Embalaje de seguridad: La fracción de rechazo viaja completamente compactada en balas, flejada y retractilada desde Ibiza. Además, recibe un tratamiento específico antiolor.
- Transporte hermético: El traslado se realiza exclusivamente en plataformas o vehículos con caja totalmente cerrada.
- Sin impacto en el tráfico: El recorrido terrestre por las carreteras de Mallorca se realiza en horario nocturno. El flujo está limitado a un máximo de siete camiones al día (de lunes a viernes), una cifra residual si se compara con los 780 camiones que acceden diariamente a Son Reus. Todos los costes de este transporte corren a cargo del Consell de Eivissa.
Aseguran que llegada de estos residuos no compromete la operatividad de las instalaciones mallorquinas. Según ha detallado el consejero de Medio Ambiente, la planta incineradora de Son Reus funciona actualmente al 70 por ciento de su capacidad, lo que garantiza margen más que suficiente para absorber el rechazo ibicenco
«El operativo se ha desarrollado con todas las garantías ambientales. Al llegar los residuos embalados y con tratamiento antiolor en un máximo de siete camiones diarios, el transporte no genera ninguna afectación en el tráfico ni molestias de ningún tipo», ha asegurado Pedro Bestard.
La gran contrapartida económica de este acuerdo de solidaridad interinsular beneficiará directamente al bolsillo de los ciudadanos de Mallorca. La recepción de estos residuos permitirá al Consell de Mallorca reducir un 10 por ciento la tarifa de residuos sólidos urbanos (RSU).
Esta rebaja fiscal es posible gracias a una subvención de 50 millones de euros (distribuidos en diez años) que el Govern concede al Consell de Mallorca. Esta partida económica se destinará a amortizar los costes de las inversiones realizadas por la concesionaria Tirme en las plantas de tratamiento de la isla, aliviando la carga financiera del servicio público.











