El Ajuntament de Inca coloca la cuarta piedra de la memoria.
El Ayuntamiento de Inca ha rendido homenaje a Llorenç Beltran Salvà, conocido popularmente como «es Barbó». Lo ha hecho con la instalación de la cuarta Stolpersteine del municipio, una piedra de la memoria colocada frente al que fue su último domicilio libre.
El acto, celebrado dentro de las políticas municipales de memoria democrática, reunió a representantes institucionales, entidades memorialistas, familiares y vecinos para recordar a Beltran, barbero, articulista y defensor de los valores republicanos, que fue fusilado el 19 de julio de 1937 en el cementerio de Inca.
Durante el homenaje, la concejala de Memoria Democrática, Alice Weber, destacó el valor simbólico de esta iniciativa y aseguró que la colocación de la Stolpersteine devuelve a Llorenç Beltran «a las calles de Inca, a la historia de Inca y a la memoria compartida de este pueblo».
Weber subrayó además la importancia de recordar no solo a la víctima de la represión, sino también a la persona que fue.
«Llorenç Beltran era un hombre que escribía, opinaba y no quiso guardar silencio ante las injusticias. Precisamente esa libertad de pensamiento lo convirtió en objetivo de la represión franquista», señaló durante su intervención.
Con esta nueva instalación, Inca cuenta ya con cuatro Stolpersteine repartidas por distintos puntos del municipio.
Las anteriores recuerdan a Antoni Mateu Ferrer, en la calle Jesús; Pablo Ferrer Madariaga, en el antiguo Cuartel General Luque; y Gabriel Buades Pons, en la calle Ramon Llull, 44.
La dedicada a Llorenç Beltran Salvà se encuentra desde ahora en la calle Sant Bartomeu, número 28, donde estuvo su último domicilio antes de ser represaliado.
Las Stolpersteine forman parte de un proyecto internacional impulsado por el artista alemán Gunter Demnig, que busca mantener viva la memoria de las víctimas del nazismo y de los regímenes fascistas mediante la colocación de pequeñas placas conmemorativas frente al último lugar donde vivieron en libertad.
Actualmente, miles de estas piedras de la memoria se encuentran distribuidas por diferentes países europeos como símbolo de recuerdo, reparación y defensa de los derechos humanos.












