El alquiler ya consume de media casi la mitad de los ingresos familiares, muy por encima de los niveles recomendados por los expertos.
El esfuerzo económico necesario para acceder a una vivienda en alquiler en España se sitúa en el 38 por ciento de los ingresos netos de una familia media. Es una cifra elevada. Doce puntos por encima del esfuerzo requerido para la compra, que se queda en el 26 por ciento. Así lo refleja un estudio publicado por idealista con datos del cuarto trimestre de 2025, basado en el alquiler y la compra de una vivienda de dos habitaciones.
La brecha entre alquiler y compra se explica por un factor clave. La escasez de oferta. Una falta estructural de viviendas disponibles que empuja los precios al alza y sitúa el alquiler claramente por encima de los umbrales de prudencia financiera recomendados por los expertos.
Baleares aparece como uno de los territorios más tensionados del país. A nivel provincial, el esfuerzo para alquilar alcanza el 46 por ciento de los ingresos familiares. Solo Málaga presenta una cifra superior, con un 52 por ciento. Barcelona, Santa Cruz de Tenerife y la Comunidad de Madrid también registran niveles elevados, pero por debajo del archipiélago.
La presión es aún más visible en Palma. La capital balear exige un 43 por ciento de los ingresos familiares para alquilar una vivienda de dos habitaciones. Es la segunda ciudad con mayor esfuerzo del país, solo superada por Barcelona, donde el alquiler absorbe el 46 por ciento de la renta media. Málaga, Valencia y Madrid completan el grupo de grandes ciudades donde alquilar supera con holgura el 40 por ciento de los ingresos.
El mapa nacional muestra que son doce las capitales que rebasan el límite del 30 por ciento recomendado para el alquiler. Palma se consolida, así, como uno de los epicentros de la tensión residencial en España, un fenómeno directamente vinculado al peso del turismo, la inversión y la insuficiente oferta de vivienda habitual.
En el caso de la compra, el escenario es ligeramente distinto, aunque Baleares vuelve a situarse en la parte alta de la tabla. Palma registra un esfuerzo del 46 por ciento de los ingresos familiares, la cifra más elevada entre todas las capitales analizadas. Le siguen Málaga y San Sebastián, ambas con un 37 por ciento, y Madrid con un 33 por ciento. Barcelona se sitúa justo en el umbral del 30 por ciento.
A nivel provincial, Baleares comparte el primer puesto con Málaga. En ambos casos, comprar una vivienda exige destinar el 46 por ciento de los ingresos familiares, sin tener en cuenta los ahorros necesarios para acceder a la financiación. Muy por detrás aparecen Santa Cruz de Tenerife, Alicante y la Comunidad de Madrid.










