La Guardia Civil impide un robo a menos de un delincuente con una larga lista de antecedentes.
El pasado Lunes de Pascua, Esporles se vio sobresaltada cuando el sistema de seguridad de un establecimiento local se activó. La Guardia Civil se desplazó al lugar para hallar entre las sombras de la madrugada, a un viejo conocido de los cuarteles.
La patrulla de la Benemérita llegó justo a tiempo. Al aproximarse al local, los agentes sorprendieron a un individuo que intentaba abandonar el lugar por una puerta forzada. El escenario era inequívoco: el sospechoso vestía un pasamontañas para ocultar su identidad y empuñaba un destornillador, la herramienta utilizada para violentar los accesos.
El objetivo del asaltante estaba claro. Tras forzar la entrada, se había dirigido directamente a por el botín: el efectivo de la caja registradora y la recaudación de una máquina recreativa. Sin embargo, sus planes de fuga se desmoronaron al encontrarse de frente con el uniforme de la autoridad.
Lejos de rendirse, el sospechoso, un hombre de 43 años, optó por la vía de la violencia. Al verse acorralado, trató de emprender la huida arremetiendo contra los agentes de la Guardia Civil. Se vivió un momento de máxima tensión donde los guardias civiles tuvieron que emplearse a fondo para reducir al individuo, que mostraba una agresividad extrema.
Finalmente, el sujeto fue esposado y detenido bajo la imputación de dos cargos de extrema gravedad: robo con fuerza y atentado contra los agentes de la autoridad.
Múltiples antecedentes
La sorpresa de los investigadores fue nula al identificar al detenido. Se trata de un delincuente con múltiples antecedentes.
En la tarde del pasado lunes 6 de abril, el detenido fue conducido ante la Autoridad Judicial competente. Ante la evidencia de los hechos y la flagrante reiteración delictiva, el juez no ha mostrado fisuras en su decisión: se ha decretado el ingreso inmediato en prisión.










