Una serie de videollamadas tejieron una trampa. Ahora la Policía Nacional ha resuelto el caso, pero solo se ha recuperado la mitad del dinero.
Una mujer residente en Menorca perdió más de 53.000 euros en una estafa cuidadosamente planificada.
La Policía Nacional ha logrado esclarecer el caso casi un año después. Hay un detenido en la península. Y una realidad amarga: solo se ha recuperado la mitad del dinero.
El engaño fue preciso. El estafador se hizo pasar por un empleado de una entidad bancaria. Contactó con la víctima mediante videollamada, aportando una imagen de cercanía y credibilidad que resultó decisiva. Le habló de un supuesto virus en su teléfono móvil y de accesos indebidos a su cuenta. Todo encajaba, todo sonaba técnico y urgente.
La presión fue inmediata. Le indicó que debía realizar una transferencia de casi 30.000 euros para proteger su dinero. Después, le pidió algo clave: que apagara el teléfono hasta el día siguiente para aislarla y evitar cualquier comprobación.
Al día siguiente, la escena se repitió. Misma persona y mismo tono. Esta vez, la petición fue más peligrosa: necesitaba las claves bancarias para recuperar el dinero. La víctima accedió. Su teléfono llevaba tiempo fallando, lo que reforzó la historia del supuesto ataque informático.
La investigación, iniciada tras la denuncia en mayo de 2025, ha permitido identificar al presunto autor y proceder a su detención. Un trabajo lento, de rastreo digital y reconstrucción de cada paso.
Se ha conseguido recuperar alrededor del 50 por ciento del dinero estafado. El resto se pierde en el entramado habitual de este tipo de delitos, donde los fondos se mueven con rapidez para dificultar su recuperación.










