Durante el pasado año se han quemado 17,09 hectáreas en todo el archipiélago.
Baleares finaliza 2025 con uno de los balances más positivos de incendios forestales de las últimas décadas. Los datos oficiales confirman un año excepcional tanto por el número de siniestros como por la escasa superficie afectada. Con solo 17,09 hectáreas quemadas en todo el archipiélago, 2025 se sitúa como el segundo mejor año desde que existen registros, en 1974.
Durante 2025 se registraron 82 incendios forestales en Baleares. La superficie total afectada fue mínima en comparación con la media de la última década, que se sitúa en 88 incendios anuales y 148 hectáreas quemadas. Del total de terreno afectado este año, 13,41 hectáreas corresponden a superficie desarbolada y solo 3,68 hectáreas a superficie arbolada. Un dato que refuerza el carácter excepcional del ejercicio.
Mallorca e Ibiza concentran la mayoría de igniciones
Mallorca fue la isla con mayor número de incendios, con 39 siniestros, el 48 por ciento del total. Le sigue Ibiza, con 26 incendios, el 32 por ciento. Menorca registró 9 incendios y Formentera, 8, situándose como las islas con menor incidencia. La mayor parte de los fuegos se produjeron durante la época de peligro alto, entre el 1 de mayo y el 15 de octubre. En ese periodo se concentraron 60 incendios y el 97 por ciento de la superficie quemada del año.
Solo un incendio alcanzó el nivel IGP1 por su proximidad a un núcleo urbano. Fue el registrado en sa Talaia de Sant Antoni de Portmany, en Ibiza, el 30 de julio, que quedó en conato. A falta de cerrar las investigaciones definitivas, el 96 por ciento de los incendios tuvo origen humano, ya fuera por negligencias, accidentes o actos intencionados. Solo el 4 por ciento se debió a causas naturales, principalmente rayos.
Prevención, coordinación y respuesta rápida
El conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, ha atribuido estos resultados al trabajo continuado del operativo interinsular de incendios forestales. “Estos datos, en gran parte, y teniendo también en cuenta el factor suerte, son el resultado del trabajo constante en sensibilización, prevención, coordinación y respuesta rápida”, ha señalado. Simonet ha advertido, no obstante, de que el contexto de cambio climático obliga a no bajar la guardia y a reforzar las políticas preventivas.
Inversión y gestión activa del territorio
Durante 2025, la Conselleria ha ejecutado actuaciones de prevención en cerca de 500 hectáreas. Simonet ha recordado que “los fuegos se apagan durante el invierno”, subrayando la importancia de trabajos como las fajas forestales. En diciembre se publicó una nueva convocatoria de ayudas para la prevención de incendios forestales y la gestión activa de los bosques para 2025 y 2026, con una dotación inicial de 1,5 millones de euros, ampliable si fuera necesario. Estas subvenciones permiten actuar directamente sobre el territorio y reducir el riesgo futuro.
El Govern ha iniciado también la campaña de quemas controladas como herramienta preventiva. La primera actuación se ha desarrollado en ses Jonqueres Veres, en el Parque Natural de s’Albufera de Mallorca, con la gestión de cuatro hectáreas. De cara a 2026, está prevista la ejecución de más de 60 hectáreas de quemas prescritas en municipios de Mallorca y Menorca, con el objetivo de reducir combustible forestal y mejorar la resiliencia de los paisajes.
Un modelo que mira al futuro
La directora general de Medio Natural y Gestión Forestal, Anna Torres, ha recordado que el riesgo de incendio existe todo el año y ha defendido la necesidad de un operativo interinsular adaptado a las singularidades de Baleares. La combinación de prevención, gestión forestal activa y sensibilización ciudadana se consolida así como la clave de un modelo que ha situado a 2025 entre los mejores años de la historia reciente frente a los incendios forestales.










