El seguimiento regular permite garantizar la correcta evacuación de las aguas y proteger a las personas y los bienes ante episodios de lluvias intensas.
Los torrentes de Baleares han vivido un mes de agosto de trabajo intenso. Desbroces, retirada de vegetación, reconstrucción de muros y refuerzos en puntos críticos han marcado una campaña que busca reducir riesgos de inundación ante la llegada del otoño. La limpieza de cauces no solo despeja obstrucciones: es una tarea preventiva que protege viviendas, infraestructuras y vidas.
Mallorca, epicentro de las actuaciones
La mayor parte de los trabajos se han concentrado en Mallorca. Se han limpiado y mejorado tramos en s’Estret (S’Arracó), d’Hortella y la acequia de la EDAR (Sant Joan), Esporles, Vinagrella y Búger (Sa Pobla), Manacor, Na Pedaç, Es Revolts y des Millac (Artà), y en la acequia de s’Avenc (Campos).
El balance es amplio: eliminación de cañas, extracción de rizomas, desbroces masivos y reconstrucciones de muros de piedra. En Manacor incluso se levantó una escollera para contener un talud inestable en la zona urbana.
Menorca, reparación tras la DANA
En Menorca, el foco ha estado en el torrente d’Albranca, afluente del de Trebalúger. Allí se recuperaron 750 metros lineales afectados por la DANA de agosto de 2024. Se reforzaron muros y se limpió el cauce para evitar que episodios similares vuelvan a colapsarlo.
Eivissa, terrenos complicados
En Eivissa, los técnicos se enfrentaron a cauces irregulares y estrechos. El torrente des Port (219,6 m) se trabajó a mano para extraer rizomas. En Sa Llavanera (663,3 m) se hizo mantenimiento integral, mientras que en d’en Planes (194,8 m) la maquinaria se limitó a un margen por la estrechez del cauce. En Buscastell, la solución fue construir un muro de hormigón armado revestido en piedra para reforzar la seguridad.
Seguridad y prevención
Estos trabajos forman parte del plan anual de conservación del dominio público hidráulico. La estrategia es clara: actuar antes de que lleguen las lluvias fuertes, reducir el riesgo de inundaciones y garantizar la seguridad de la población.
La inversión también marca récord: 17,1 millones de euros en 2025, el triple que en años anteriores. El presupuesto se nutre de partidas del ITS, el factor de insularidad y fondos de infraestructura hidráulica.












