La Policía Local de Palma ha instruido un atestado por un grave accidente de una motocicleta en la calle Llucmajor.
La Policía Local de Palma ha instruido un atestado por un grave accidente de motocicleta ocurrido en la calle Llucmajor. El siniestro fue provocado, según la investigación, por una conducción claramente negligente.
Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 6 de diciembre, a las 00:05 horas. A esa hora, un motorista irrumpía en la vía a una velocidad muy superior a la permitida. No solo corría. También jugaba. Según el testimonio clave de un testigo presencial, el conductor realizaba maniobras temerarias, incluidos “caballitos”, una práctica extremadamente peligrosa en vía urbana.
La reconstrucción llevada a cabo por la Unidad de Vehículos de Accidentes, la UVAC, no deja lugar a dudas. La motocicleta perdió estabilidad. El conductor perdió el control. Primero rozó la fachada de una vivienda. Después, sin margen de reacción, impactó de forma frontal contra una farola. Violento. Seco. Definitivo.
El golpe fue tan fuerte que la dirección de la motocicleta se partió. El vehículo quedó seriamente dañado. El motorista, un hombre de nacionalidad italiana y 39 años, sufrió dermoabrasiones en una pierna y diversas contusiones. Pudo ser mucho peor. Bastaba un metro más. Un segundo menos.
En un primer momento, el conductor trató de justificar el accidente alegando que había perdido el control al reducir una marcha. Una explicación habitual. Y, en este caso, falsa. La declaración del testigo fue determinante para desmontar esa versión y esclarecer la verdadera causa del siniestro.
La Policía Local fue clara. Conducción negligente. Denuncia administrativa. Atestado instruido. El caso queda documentado como un nuevo ejemplo de cómo la temeridad al volante, o al manillar, sigue siendo una amenaza real en las calles de Palma.










