La Guardia Civil ha desmantelado un laboratorio para la extracción de hachís y varias plantaciones indoor en una vivienda de Marratxí.
Vecinos del polígono de Marratxí y de urbanizaciones cercanas llevaban meses denunciándolo. También la dirección de un instituto de la zona. Algo no cuadraba: era una plantación de marihuana.

La Guardia Civil ha desmantelado un laboratorio para la extracción de hachís y varias plantaciones indoor en una vivienda de Marratxí. Hay un detenido. Un hombre de 46 años. En el interior del inmueble se intervinieron 50 kilos de cogollos secos, 260 gramos de hachís, 6.400 euros en efectivo y un arsenal inquietante: un arco deportivo con más de 100 flechas y varios machetes de grandes dimensiones.
La investigación arrancó a finales del pasado año. Agentes del Área de Investigación de la Guardia Civil de Pont d’Inca comenzaron a tirar del hilo tras recibir numerosas quejas presentadas tanto ante la Benemérita como ante la Policía Local. El foco parecía claro. El fuerte olor a marihuana era habitual en la zona.

Localizada la vivienda sospechosa, los agentes establecieron una vigilancia discreta. Detectaron un trasiego constante de personas. Entraban y salían con rapidez. El patrón era compatible con la venta de sustancias estupefacientes.
El pasado 10 de febrero llegó el momento clave. La Guardia Civil accedió al inmueble para practicar el registro. Dentro, el escenario confirmaba todas las sospechas. Varias plantaciones de marihuana perfectamente instaladas. 50 kilos de cogollos secos preparados para su manipulación, venta o para su transformación en resina de hachís. Productos químicos y útiles específicos para la extracción. Un laboratorio en pleno funcionamiento.
Además del hachís ya elaborado, los agentes incautaron 6.400 euros en efectivo. También el arco con más de 100 flechas y varios machetes de grandes dimensiones. El responsable fue detenido en el lugar.
La intervención reveló otro dato clave. Técnicos de la compañía eléctrica comprobaron que el contador estaba manipulado y que la vivienda carecía de contrato en vigor. El consumo eléctrico diario equivalía al de 15 viviendas. Un gasto desorbitado. Un fraude energético al servicio del cultivo intensivo.
La operación pone fin a un punto de producción y presunta distribución de droga que operaba a escasa distancia de viviendas y de un centro educativo.











