Se le acusa de delito de pornografía infantil, malos tratos, agresión sexual infantil y agresión sexual.
La Policía Nacional ha echado el guante a un depredador sexual en Palma. Un hombre que, presuntamente, convirtió la vida de cinco mujeres en una auténtica pesadilla de abusos, sumisión química y violencia. La UFAM ha sacado de las calles a un individuo que ya duerme en prisión.
La investigación estalló este pasado miércoles, pero las raíces del horror vienen de lejos. Todo empezó con el paso al frente de dos valientes. La primera víctima relató algo que pone los pelos de punta: fue drogada. Sometida químicamente para anular su voluntad y ser agredida sexualmente. Un ataque a traición. Sin capacidad de defensa. La segunda denunciante desgranó un historial de maltrato psicológico sistemático durante una relación sentimental.
Pero el hilo del que tiraron los agentes reveló una trama mucho más oscura. Tres mujeres más estaban en la sombra, aterradas, esperando una señal para hablar. El patrón se repite. Despertar desnuda. Despertar con golpes. El vacío absoluto en la memoria. El rastro inequívoco de la sumisión química.
Lo más perturbador llega con la quinta víctima. Una mujer que, siendo menor de edad, fue captada por este sujeto. No solo sufrió violencia y agresiones. El detenido, presuntamente, la grabó manteniendo relaciones sexuales siendo ella una niña. Pornografía infantil en estado puro. Un trofeo de caza que el agresor usaba para exhibir su poder.
Los agentes han incautado su teléfono móvil. Es la caja negra del horror. En ese dispositivo podría esconderse material incriminatorio que eleve el número de víctimas a una cifra impredecible. La autoridad judicial no ha dudado: prisión provisional sin fianza. La investigación sigue abierta.










