La Policía Local de Palma ha destapado una realidad peligrosa en los carriles bici de Ciutat.
La Policía Local de Palma acaba de levantar la alfombra de una realidad inquietante: vehículos de gran cilindrada disfrazados de humildes bicicletas.
La emboscada en Reis Catòlics: Este lunes, 16 de marzo a las 20:50 horas, agentes del Grupo de Actuación Preventiva (GAP) observan un movimiento extraño. Un hombre de 32 años circula sobre lo que, a simple vista, es una bicicleta. Pero hay un detalle que no encaja: sus piernas no se mueven. El vehículo vuela gracias a un puño acelerador. No es una bici; es una moto encubierta.
Al darle el alto, estalla la sorpresa. Ni seguro, ni matrícula, ni casco. Y lo más grave: el conductor jamás ha tenido carnet de conducir. Cero formación. La base de datos de la DGT no miente. Ahora, este individuo se enfrenta a un juicio rápido por un delito contra la seguridad vial. Una bomba de relojería que circulaba libremente entre peatones y niños.
Pero la noche no acabó ahí. Mientras los agentes tramitaban la primera denuncia, una segunda «bicicleta» aparece en escena. Un joven de 26 años a lomos de una máquina capaz de alcanzar los 60 km/h sin dar un solo pedalazo. ¿El resultado? Una licencia de su país de origen sin validez en España y un vehículo que es, a efectos legales, un ciclomotor sin registrar. Una temeridad que podría haber acabado en tragedia.
Ambos vehículos terminaron en la grúa municipal. Pero el problema sigue ahí fuera. Bajo la apariencia de «movilidad sostenible», se esconde un hampa de la velocidad que desprecia las normas más básicas. Sin casco, sin seguro y sin ley.











