Se les acusa de incumplir de forma flagrante la Ordenanza municipal de limpieza, desechos y residuos sólidos urbanos.
La Policía Local de Palma ha denunciado a cuatro hermanos, de entre 58 y 66 años, tras el grave incendio que sembró el caos en la zona de la Porciúncula, en el Arenal. La falta de mantenimiento de un solar de su propiedad se convirtió en el combustible perfecto para una situación que obligó a una familia a abandonar su hogar bajo el asedio del humo.
Todo comenzó el pasado 19 de febrero. Eran las 18:39 horas cuando la Base del 092 recibió una llamada de auxilio. Un ejemplar de pino ardía con violencia en el interior de una parcela en la carretera Militar. Las llamas, alimentadas por la maleza y el descuido, amenazaban la vivienda colindante.
Varias dotaciones de los Bomberos de Palma se desplazaron de inmediato al lugar. La batalla contra el fuego fue intensa, pero el peligro real no era solo el calor, sino la toxicidad. El humo invadió las estancias de la casa vecina, forzando a la Policía de Barrio a ejecutar un desalojo de emergencia. Por recomendación de los especialistas, la familia afectada tuvo que pasar la noche fuera de casa para evitar una intoxicación fatal.
Investigación en el catastro: caza a los propietarios
Extinguido el incendio, comenzó el rastreo policial. No se trataba de un accidente sin dueño. Los agentes iniciaron una exhaustiva investigación a través del catastro para identificar a los responsables de la parcela abandonada. Las pesquisas dieron sus frutos el pasado 27 de marzo: cuatro hermanos son los copropietarios del terreno que puso en jaque la seguridad del vecindario.
La denuncia es firme. Se les acusa de incumplir de forma flagrante la Ordenanza municipal de limpieza, desechos y residuos sólidos urbanos. El solar carecía de las condiciones mínimas de salubridad exigidas por la ley, lo que facilitó la rápida propagación del incendio.
La ley es clara en Palma. Los cuatro investigados deberán asumir de forma solidaria la sanción económica y las responsabilidades derivadas del siniestro. El mantenimiento de los solares no es una opción estética, es una obligación de seguridad pública.
Mientras los afectados tramitan la denuncia por los daños sufridos en su vivienda, la Policía Local lanza un mensaje contundente: la propiedad privada conlleva deberes. El abandono de un solar puede costar muy caro, y esta vez, el descuido casi se cobra algo mucho más valioso que una parcela: la vida de una familia.










