La Guardia Civil les imputa 23 golpes confirmados.
La Guardia Civil ha cortado de raíz la carrera delictiva de seis mujeres de nacionalidad española que habían convertido los centros comerciales de la isla en su propio cajero automático. Eran un grupo criminal perfectamente estructurado que no dudaba en pasar del hurto silencioso a la violencia más salvaje.

Desde hace meses, los agentes del Área de Investigación de Pont d’Inca les seguían el rastro. Su objetivo siempre era el mismo: productos de alta gama, perfumes de lujo, cremas exclusivas y artículos gourmet de fácil salida en el mercado negro. En una sola «visita», eran capaces de evaporar 800 euros en mercancía ante las narices de la seguridad.
Pero el exceso de confianza las volvió peligrosas. El episodio más oscuro ocurrió en un supermercado de Santa María. Tras ser sorprendidas con el botín, las detenidas no huyeron con la cabeza baja. Al contrario: sacaron una navaja y amenazaron de muerte a la responsable del establecimiento y la amenazaron de muerte. Lo que era un hurto se convirtió, en un segundo, en un robo con violencia que ha sido clave para su caída.
La Guardia Civil les imputa ya 23 golpes confirmados. Su radio de acción no conocía límites: desde el lujo de Pollença o Alcúdia hasta el corazón de la isla en Inca, Sa Pobla o Manacor. Ninguna gran superficie estaba a salvo de su despliegue coordinado. Entraban, saqueaban y desaparecían antes de que las alarmas terminaran de sonar.
Tras pasar a disposición judicial el lunes por la tarde, el juez no ha tenido dudas. Además de los cargos penales, se ha dictado una orden de alejamiento total de todas las superficies comerciales afectadas en Mallorca.











