Se transforma el funcionamiento tradicional para combinar los cuidados personalizados con la participación social, el apoyo a las familias y las actividades comunitarias.
El centro de día Brot de Gínjol de Marratxí ha recibido un reconocimiento de Buenas Prácticas del Consell de Mallorca por transformar su modelo de atención a las personas mayores. El proyecto, iniciado a finales de 2022 y reforzado especialmente desde 2024, apuesta por fomentar la autonomía, mejorar el bienestar y prevenir la soledad no deseada mediante una atención integral y una mayor conexión con la comunidad.

El acto ha contado con la presencia del conseller ejecutivo de Bienestar Social del Consell de Mallorca y presidente del Institut Mallorquí d’Afers Socials (IMAS), Guillermo Sánchez; la directora insular de Servicios Sociales, Infancia y Familia, Apol·lònia Socias; y la vicepresidenta del IMAS, Magdalena García. También han asistido el alcalde de Marratxí, Jaume Llompart, la regidora de Servicios Sociales, Elvira García, profesionales del centro y familiares de las personas usuarias.
La iniciativa transforma el funcionamiento tradicional del centro de día para combinar los cuidados personalizados con la participación social, el apoyo a las familias y las actividades comunitarias. El objetivo es que las personas mayores mantengan sus capacidades, sus relaciones personales y su vínculo con el entorno.

El proyecto se estructura en 3 ámbitos. El primero se centra en mejorar la atención integral mediante la ampliación de las horas de enfermería, la incorporación de nuevos perfiles especializados y una mayor coordinación entre profesionales. Estas medidas permiten adaptar los cuidados a las necesidades de cada persona y favorecer su bienestar físico y emocional.
El alcalde de Marratxí, Jaume Llompart, ha destacado la dimensión social de estos recursos. «Los centros de día son espacios de convivencia, participación y acompañamiento que favorecen la autonomía y las relaciones personales de las personas mayores», ha señalado.

El segundo eje del proyecto pone el foco en las familias y las personas cuidadoras. El centro ha impulsado talleres formativos y espacios de ayuda mutua para ofrecer orientación, herramientas prácticas y apoyo emocional ante las dificultades del cuidado diario.
Las sesiones abordan cuestiones como la sobrecarga de las personas cuidadoras, las alteraciones de conducta y la prevención de la soledad no deseada. Según los datos del proyecto, las actividades han obtenido valoraciones de entre 4 y 5 puntos sobre 5 por parte de los participantes.
La regidora de Servicios Sociales, Elvira García, ha subrayado que la atención debe incluir también a quienes cuidan. Las familias necesitan información, orientación y espacios donde compartir experiencias y encontrar apoyo ante las dificultades cotidianas.
Actividades en comunidad
El tercer ámbito de actuación apuesta por abrir el centro de día a la comunidad. Entre las iniciativas destacan las actividades intergeneracionales con alumnado de educación primaria, que crean espacios de encuentro entre niños y personas mayores.
Estas experiencias fomentan el respeto y el buen trato, además de abordar la soledad y los prejuicios asociados a la edad. El proyecto también impulsa acciones de sensibilización contra el edadismo y el maltrato a las personas mayores.
Elvira García ha destacado que estos encuentros permiten que niños y mayores compartan experiencias y aprendan unos de otros. También contribuyen a combatir los estereotipos y a reconocer el papel que las personas mayores desempeñan en la sociedad.
Los resultados recogidos reflejan una valoración favorable por parte de las personas usuarias y sus familias, así como una buena acogida de las actividades formativas y comunitarias.











