El Pi-Proposta per les Illes Balears denuncia que las entregas a cuenta de 2026 confirman, de nuevo, el “infrafinanciamento crónico”.
El Pi ha vuelto a elevar este jueves el tono en defensa de un cambio profundo en el sistema de financiación autonómica. Según la formación, las nuevas cifras de las entregas a cuenta previstas para 2026 evidencian “un año más” el infrafinanciamiento crónico que sufren las Islas Baleares dentro del actual modelo estatal.
Los datos son claros: Baleares crecerá un 4,3 por ciento, muy por debajo de la media estatal del 7,2 por ciento. A pesar de su peso económico, cada ciudadano del archipiélago seguirá recibiendo menos recursos que la media española, mientras la comunidad deberá aportar más de 400 millones de euros a otros territorios.
El Pi exige un Concert Econòmic propio
Ante esta situación, la formación sostiene que los parches, las compensaciones puntuales y las promesas de reforma no han servido para corregir “una desigualdad que se arrastra desde hace décadas”. Por ello reclama que Baleares disponga de un Concert Econòmic, un sistema que permitiría recaudar y gestionar todos los impuestos generados en el territorio.
Ese modelo, según El Pi, garantizaría una aportación “justa y proporcionada” al Estado por los servicios que presta. Además, permitiría poner fin al “déficit fiscal estructural”, mejorar la financiación de los servicios públicos esenciales y orientar el gasto a las necesidades específicas de un territorio insular con sobrecostos constantes y una presión poblacional creciente.
“No podemos seguir aportando más y recibiendo menos”
El coordinador general de El Pi, Joan Miralles, fue contundente.
“Balears no puede seguir siendo una comunidad aportadora neta que, al mismo tiempo, recibe menos que la media. Este modelo es injusto y ahoga nuestros servicios básicos”, afirmó.
Miralles también reprochó la falta de avances por parte del Estado.
“Los gobiernos de Madrid nos han prometido reformas durante años, pero nada ha cambiado”, señaló.
Para El Pi, la única vía realista pasa por reclamar un modelo propio al estilo del que ya aplican Euskadi y Navarra.
“Ellos lo tienen porque lo exigieron. Ahora es el turno de las Islas Baleares. Tenemos que pedir lo que es justo”, sentenció el coordinador general.










