El sábado visitará La Salle d’Es Pont d’Inca un viejo conocido de la temporada pasada: Handbol Sant Joan.
El pabellón de La Salle d’Es Pont d’Inca se prepara para vivir este sábado 4 de octubre (19:00 h) uno de los partidos más esperados de la temporada: Handbol Mallorca vs Handbol Sant Joan. Un duelo de altos vuelos, cargado de emoción, urgencias y necesidad de victoria.
Después de dos derrotas consecutivas —frente a Leganés en casa y Móstoles a domicilio—, el conjunto mallorquín dirigido por Sergio Sevilla busca redimirse en su feudo. Y no será tarea fácil: enfrente estará uno de los gigantes de la categoría, Handbol Sant Joan, vigente campeón de liga y firme aspirante al ascenso.
Tiempo de revancha en Es Pont d’Inca
El último precedente en casa sonríe a los mallorquines. En la pasada temporada, lograron vencer a los alicantinos en un partido memorable. Ahora, intentarán repetir la hazaña ante una afición entregada que puede ser clave en un choque de máxima exigencia.
«No es solo cuestión de puntos, es recuperar sensaciones, volver a creer«, subraya el técnico Sergio Sevilla, visiblemente implicado con el momento del equipo. “Sabemos que jugamos contra uno de los gallos de la liga, pero también que con nuestra gente todo es posible. El año pasado ya lo logramos”.
Moral, compromiso y necesidad
El vestuario no es ajeno al desafío. El capitán, Guillem Fernández, ha sido claro: «Es un partido muy importante. Venimos de perder dos partidos y, anímicamente, necesitamos una victoria».

Tanto el entrenador como el capitán coinciden en que este choque va más allá de lo deportivo. Es una prueba de carácter, de unidad y de orgullo. El objetivo: romper la mala racha y volver a engancharse a la parte alta de la tabla.
El rival: sólido, peligroso y en forma
Handbol Sant Joan llega tras firmar dos victorias consecutivas ante Fundación Agustinos y Balonmano Elche, recuperando sensaciones tras un inicio irregular. Su poder ofensivo, su solidez defensiva y su experiencia los convierten en un rival de alto riesgo.
Pero el factor cancha será clave. La afición mallorquina, que ha demostrado ser el octavo jugador en muchas ocasiones, puede marcar la diferencia este sábado.










