En los dos primeros meses de 2026 se han registrado 8 procedimientos concursales y 273 disoluciones en Baleares.
El pulso empresarial de Baleares arranca 2026 con un dato que rompe la tendencia nacional. Los procedimientos concursales caen un treinta y ocho por ciento en los dos primeros meses del año.
La cifra es significativa. Especialmente en un contexto económico marcado por la inflación acumulada, el encarecimiento financiero y la presión sobre los costes empresariales.
Los datos, elaborados por la consultora Informa D&B, revelan que entre enero y febrero solo se han registrado ocho concursos de acreedores en las islas. Un descenso muy superior al registrado en el conjunto de España, donde la caída se sitúa en el trece por ciento.
No obstante, el dato no debe interpretarse como una señal de euforia económica. El tejido empresarial balear sigue mostrando signos claros de fragilidad.
Las disoluciones empresariales continúan siendo elevadas.

Más de doscientas setenta empresas desaparecen
Durante los dos primeros meses del año se han disuelto 273 sociedades en Baleares.
La cifra apenas baja un uno por ciento respecto al mismo periodo de 2025. Es una caída leve. Pero suficiente para marcar una ligera desaceleración en el ritmo de cierres empresariales.
El contraste con el conjunto del país es evidente. Mientras en Baleares las disoluciones bajan ligeramente, en España aumentan un nueve por ciento.
Este comportamiento diferente refleja la particular estructura económica del archipiélago. Un modelo muy dependiente del turismo, los servicios y el sector inmobiliario.
El ladrillo vuelve a liderar la crisis empresarial
El sector que más sufre la tensión empresarial en Baleares sigue siendo el mismo que ha marcado el ritmo económico de las últimas décadas: la construcción y las actividades inmobiliarias.
Este ámbito concentra cuatro de los ocho concursos registrados en las islas durante los primeros meses del año.
Pero el dato más revelador está en las disoluciones. Noventa y una empresas del sector han desaparecido en apenas dos meses.
La combinación de subida de costes, presión urbanística, incertidumbre regulatoria y acceso a financiación más caro está golpeando con fuerza al sector.
Hostelería y comercio también sienten la presión
El segundo sector con más concursos en Baleares es la hostelería, con dos procedimientos registrados.
No es un dato menor. La hostelería es el motor económico de las islas. Cualquier señal de tensión en este ámbito suele interpretarse como un indicador adelantado de cambios en el ciclo económico.
En el caso de las disoluciones empresariales, el mapa sectorial es más amplio.
- Comercio suma cincuenta y dos cierres.
- Servicios empresariales registra cuarenta y una disoluciones.
Ambos sectores reflejan la presión que viven las pequeñas empresas en un entorno de costes crecientes y consumo irregular.
España también reduce concursos, pero aumentan los cierres
A nivel nacional, el arranque de 2026 muestra un comportamiento mixto. Entre enero y febrero se han registrado 1.032 procedimientos concursales en España, lo que supone una caída del trece por ciento respecto al año pasado.
Sin embargo, el número de disoluciones empresariales se dispara. Casi ocho mil empresas han desaparecido en solo dos meses, un aumento del nueve por ciento.
La explicación es clara: muchas compañías optan por cerrar antes de entrar en un proceso concursal largo y costoso.
El mapa de los concursos empresariales en España sigue concentrándose en las grandes economías regionales.
Cataluña lidera el ranking con 230 procedimientos concursales en los dos primeros meses del año. Le sigue Madrid con 226.
Entre ambas comunidades acumulan casi la mitad de todos los procesos de insolvencia del país.
Tras ellas aparece Andalucía, con 135 concursos, y la mayor subida en términos absolutos.
Los datos revelan un patrón claro. Las crisis empresariales afectan sobre todo a compañías de menor tamaño.
En febrero, el 76 por ciento de los concursos correspondió a microempresas. Las pequeñas empresas representaron el veinte por ciento y las medianas apenas alcanzaron el cinco por ciento.
No se registró ningún concurso de grandes compañías.
Este patrón confirma que la mayor vulnerabilidad económica sigue concentrándose en las empresas más pequeñas, aquellas con menos capacidad financiera para resistir periodos prolongados de incertidumbre. Las empresas que entraron en concurso durante febrero en España sumaban 4.637 trabajadores y generaban unas ventas de 581 millones de euros.
Las compañías disueltas ese mismo mes tenían 7.969 empleados y una facturación cercana a 1.995 millones de euros.
Detrás de cada cifra hay una realidad empresarial que desaparece.













