Frío anómalo y borrascas en el archipiélago han caracterizado el tercer mes de 2026.
El invierno se ha resistido a abandonar Baleares. Según los datos oficiales, marzo de 2026 se ha despedido como un mes frío y muy húmedo, marcado por una inestabilidad constante que ha dejado registros históricos en puntos específicos del archipiélago. Con una temperatura media de 12,0°C y una anomalía negativa de -0,3°C, el archipiélago ha experimentado un final de mes especialmente gélido que ha condicionado la actividad social y económica de las islas.
Un mes de contrastes térmicos
El comportamiento térmico ha sido desigual por islas. Mientras que Mallorca, Ibiza y Formentera han vivido un marzo frío, Menorca se ha mantenido en valores normales. Destacan los 22,9°C alcanzados en Pollença el día 25 como techo térmico, frente a los gélidos -1,8°C registrados en Escorca, Son Torrella, el día 22.
La Sierra de Tramuntana ha cumplido con su cupo invernal: la nieve hizo acto de presencia durante dos jornadas, cayendo por encima de los 850 metros el día 14 y descendiendo hasta los 700 metros el día 29. A pesar del frío percibido, las heladas en Son Torrella fueron inferiores a lo habitual, con solo 4 días frente a los 6 que marca la media histórica.
Precipitaciones: el hito histórico de Banyalbufar
Si algo ha definido a este marzo ha sido la lluvia. Las islas han recogido un promedio de 58,8 l/m², lo que supone un 65% más de lo normal. En Mallorca, el dato es demoledor: un 89% por encima de la media, con un total de 67,9 l/m².
El nombre propio de este episodio es Banyalbufar. En esta localidad se ha vivido un mes extremadamente húmedo, recogiendo 126,2 l/m², casi el cuádruple de lo habitual. Este registro pulveriza el récord de la estación desde que se iniciaron las mediciones en 1958. Por su parte, la máxima absoluta mensual se localizó en Escorca con 156,3 l/m². Menorca e Ibiza no se quedaron atrás, con un carácter húmedo y precipitaciones que superaron en un 28% y un 8% sus valores normales, respectivamente.
Borrascas, granizo y fenómenos costeros extremos
La meteorología de marzo ha estado orquestada por la sucesión de tres borrascas con nombre propio: Regina, Samuel y Deborah. Regina trajo consigo tres días de polvo en suspensión y la clásica lluvia de barro a principios de mes. Sin embargo, fue Samuel la que desató la furia del Mediterráneo el día 15.
La boya de Mahón registró una altura de ola significativa de 7 metros, con una ola máxima de 13 metros, mientras que en la boya de Dragonera se alcanzaron los 7,3 metros. El viento también fue protagonista, con rachas huracanadas de 127 km/h en Alfàbia y 108 km/h en Capdepera. En total, el archipiélago sufrió 6 días de tormentas (el doble de lo normal), dos de ellos acompañados de granizo, cerrando un trimestre que sitúa a las Baleares en el epicentro de la anomalía climática mediterránea.










