Los residuos de Ibiza y una planta junto a Sant Carles encienden la polémica.
Més per Palma acusa al Partido Popular de impulsar decisiones que, aseguran, están llevando a la capital balear hacia un escenario crítico: más residuos, más presión ambiental y silencio institucional.
La denuncia es contundente: “Palma se está convirtiendo en un vertedero”.
Residuos de Ibiza y una planta en el puerto: el foco del conflicto
El núcleo de la polémica gira en torno a dos decisiones clave:
- La importación de residuos desde Ibiza a Mallorca
- El proyecto de una planta de residuos líquidos peligrosos en el Moll de Sant Carles
Según Més, estas medidas suponen una sobrecarga ambiental y territorial insostenible para Palma, que ya soporta una elevada presión sobre sus infraestructuras.
La ubicación del proyecto no es menor. La planta se situaría junto al Castell de Sant Carles y cerca de la Torre de Señales de Portopí, dos enclaves con alto valor patrimonial.
La formación ecosoberanista advierte de un escenario preocupante:
- Riesgos ambientales por el tratamiento de residuos peligrosos
- Impacto paisajístico en una zona sensible
- Aumento de presión en barrios como Son Sardina
- Saturación de infraestructuras ya al límite
“Se están acumulando riesgos sin planificación ni límites”, denuncian. La advertencia es clara: “una bomba de relojería para Palma”.
El silencio del alcalde, en el centro de las críticas
Uno de los ejes del discurso de Més apunta directamente al equipo de gobierno municipal. Especialmente al alcalde.
Critican lo que califican como “silencio cómplice” ante decisiones que afectan de lleno al futuro de la ciudad.
El Ayuntamiento de Palma, presente en el consejo de la Autoridad Portuaria de Baleares, no ha mostrado oposición pública ni al proyecto ni a la importación de residuos.
Para Més, ese silencio no es neutro, es una decisión política.
La portavoz Neus Truyol ha elevado el tono con un mensaje claro:
“Palma no puede ser el patio trasero de nadie”.
La formación exige:
- Paralizar la planta de residuos en Sant Carles
- Rechazar la llegada de residuos desde otras islas
Y lanza una advertencia directa al alcalde: posicionarse o asumir el coste político.
El debate trasciende lo técnico. En juego está el modelo de ciudad:
- Sostenibilidad vs. presión territorial
- Protección del patrimonio vs. infraestructuras industriales
- Gestión local vs. decisiones suprainsulares
Més ya ha anunciado que intensificará la presión política y social y apela a la ciudadanía: no normalizar este escenario.











