Aina Amengual acusa al gobierno de Jaume Llompart de «dejadez» y de poner en riesgo directo a los vecinos de Marratxí.
La imagen es tan contundente que cuesta creer que hablemos de un municipio que presume de sostenibilidad. Humedades, desperfectos, un boquete en el techo, cables desnudos y una oscuridad absoluta al caer la tarde. Es el estado de la sala de residuos especiales de la Deixalleria de Marratxí, según la denuncia pública lanzada por Més per Marratxí. Y lo que revelan no es una simple falta de mantenimiento: es un riesgo directo para los vecinos.
Foco de inseguridad
La sala donde deberían gestionarse con rigor aceites domésticos, aceite de motor, pinturas, bidones, uralita y otros residuos peligrosos, presenta un deterioro que la formación ecosobiranista califica de “absolutamente impropio”. No se trata de exageración: las imágenes muestran un agujero en el techo que ha afectado de lleno la instalación eléctrica.

El resultado es tan grotesco como peligroso. Cables expuestos, luminarias inservibles y un espacio que queda completamente a oscuras cuando cae la noche. Usuarios obligados a manipular productos tóxicos y materiales sensibles sin ver prácticamente nada. Un escenario que, en palabras de la portavoz de Més por Marratxí, Aina Amengual, “roza la temeridad”.
“Es una vergüenza y una temeridad que el Ayuntamiento permita esto”
La denuncia de Més per Marratxí no deja lugar a dudas. La portavoz, Aina Amengual, sostiene que lo que se ha permitido en la Deixalleria es “escandaloso” y demuestra “dejadez absoluta por parte del gobierno municipal”. Y subraya un mensaje directo al consistorio: “Estamos hablando de seguridad, no de un problema estético. Es una vergüenza y una temeridad que el Ayuntamiento permita que un espacio donde se gestionan residuos peligrosos esté así”.

La crítica va más allá de la simple denuncia. Amengual considera incongruente exigir responsabilidad ciudadana en reciclaje mientras la propia administración es incapaz de garantizar unas instalaciones dignas y seguras. La contradicción es evidente: el consistorio pide compromiso, pero ofrece abandono. «No puede exigir a sus vecinos que reciclen con responsabilidad mientras el Ayuntamiento es incapaz de garantizar unas instalaciones mínimamente seguras y dignas».
Exigen actuación inmediata: no más excusas
Més per Marratxí conmina al Ayuntamiento dirigido por el popular Jaume Llompart a actuar sin dilación. Y lo hace con una lista clara, concreta y urgente:
- Reparar de inmediato el agujero del techo y el resto de desperfectos estructurales.
- Revisar a fondo la instalación eléctrica y restablecer una iluminación segura.
- Limpiar, desinfectar y acondicionar toda la sala de residuos especiales.
- Establecer un plan de mantenimiento regular para evitar que la situación derive otra vez en abandono.
- Ser transparentes con plazos, actuaciones y decisiones.
Todo lo que debería ser normalidad básica —seguridad, limpieza, mantenimiento— hoy es una exigencia. Una exigencia que, según la formación ecosobiranista, el Ayuntamiento ha ignorado durante demasiado tiempo.

El mensaje final de Aina Amengual es contundente: Marratxí no puede aspirar a ser referente en sostenibilidad “con una Deixalleria que hace pena y pone en riesgo a los vecinos”. Y advierte que Més per Marratxí seguirá vigilante, fiscalizando cada rincón de las instalaciones municipales para evitar que episodios como este se normalicen.










