Señalan que la calzada ha quedado “extremadamente justa” provocando que autobuses y camiones vayan al límite y los peatones se queden sin espacio.
Més per Marratxí ha denunciado la inacción del equipo de gobierno PP–VOX ante la situación que se vive en el tramo de la antigua finca de Son Horrach, entre Es Pla de na Tesa y Can Baló. La formación alerta de un riesgo “constante y reiterado” derivado de las obras en la zona, donde la señalización provisional y el balizamiento han generado un auténtico cuello de botella.
Según expone el grupo municipal, la calzada ha quedado “extremadamente justa”, una circunstancia especialmente preocupante en un punto por el que circulan a diario vehículos pesados y autobuses que ocupan buena parte del ancho disponible.

Las imágenes sobre el terreno, aseguran, evidencian que la obra ha “comido” parte de la calzada. A ello se suma una señalización claramente provisional —conos, vallas y señales móviles— que, a su juicio, no garantiza ni la visibilidad ni la seguridad necesarias. En algunos puntos, los elementos de obra invaden la acera o la dejan prácticamente inutilizable, comprometiendo el paso seguro de peatones.
La combinación es delicada: carriles estrechos, cruces de vehículos, presencia de autobuses y tránsito peatonal en un tramo que debería contar con protección reforzada.

La portavoz de Més per Marratxí, Aina Amengual, ha sido contundente: “No podemos normalizar que, cada día, vehículos pesados y autobuses tengan que pasar con un margen mínimo porque la obra se ha ‘comido’ parte de la calzada. No es una incidencia puntual, es un riesgo diario y repetido”.
Amengual ha ido más allá y ha planteado dudas sobre el escenario futuro: “Estas señales son provisionales, pero ¿qué quedará después? ¿Cuál será la anchura real de la calzada cuando termine la obra?”.
La formación reclama explicaciones inmediatas al Ayuntamiento. Quiere saber si existe autorización para la ocupación de la vía pública, si hay un plan de tráfico y seguridad de obra aprobado y qué anchuras mínimas se han fijado para permitir el paso seguro de autobuses y vehículos pesados.
Si la sección actual no es segura, Més per Marratxí exige que se corrija “de inmediato”, ya sea recuperando espacio de calzada, implantando un paso alternativo regulado, aplicando reducciones de velocidad efectivas o, si fuera necesario, estableciendo desvíos. “Lo que no puede ser es mirar hacia otro lado”, sostiene Amengual.
Además, el grupo municipal reclama que se obligue a la empresa constructora a reforzar la señalización con elementos estables y visibles, garantizar un itinerario peatonal continuo y protegido, recuperar la anchura útil de la calzada o regular el tráfico cuando no pueda garantizarse un cruce seguro. También solicita que se informe públicamente del calendario de actuación y de los responsables, así como una inspección técnica municipal urgente y la publicación de las condiciones de la eventual autorización de ocupación.
“Las obras no pueden ser una excusa para improvisar. Si una actuación reduce la calzada en un tramo con autobuses y vehículos pesados, el mínimo exigible es seguridad y transparencia. PPVOX deben actuar hoy, antes de que haya un susto”, concluye la portavoz.










