Quieren declarar Palma zona de mercado residencial tensionado y aplicar una reforma fiscal.
Més per Palma ha puesto sobre la mesa dos medidas concretas para frenar la especulación inmobiliaria y afrontar el grave problema de acceso a la vivienda en la ciudad. La formación propone declarar Palma zona de mercado residencial tensionado y limitar la compraventa de viviendas únicamente a aquellos inmuebles destinados a residencia habitual o a alquiler social. Además, plantea una reforma fiscal para penalizar duramente las operaciones especulativas a corto plazo.
La portavoz de Més per Palma, Neus Truyol, ha sido contundente al señalar responsabilidades políticas. “Hay datos que claman al cielo. Y tenemos herramientas legales para dar soluciones. Lo que falta es valentía política”, ha afirmado. En su opinión, ni el PP ni el PSOE han sido capaces de aplicar medidas realmente eficaces para frenar la especulación. “Nuestra ciudad no debería seguir siendo un lugar donde unos pocos hacen negocio ni un callejón sin salida para la mayoría. Las viviendas son para vivir, no para especular”, ha subrayado.
La primera propuesta pasa por declarar Palma como zona de mercado residencial tensionado. En ese marco, el partido ecosoberanista defiende que solo se permita la compra de viviendas destinadas a residencia habitual o a alquiler social, con el objetivo de evitar que el parque residencial quede en manos de inversores. “Cuando los alquileres de nuestra ciudad están tensionados, no se puede gobernar como si no pasara nada”, ha explicado el diputado en el Congreso Vicenç Vidal. “Si la vivienda es para vivir, la norma debería ser que quien la compra resida en ella o la destine a alquiler social”.
La segunda medida se centra en un cambio fiscal profundo para que la especulación inmobiliaria a corto plazo deje de ser rentable. La propuesta contempla recargos progresivos sobre el IRPF y la plusvalía municipal en función del tiempo de tenencia del inmueble. En las ventas realizadas antes de tres años, consideradas de ultraespeculación, se plantea un recargo del 60 por ciento sobre el beneficio. Entre los tres y cinco años, el recargo oscilaría entre el 40 y el 50 por ciento, con gravámenes adicionales en el caso de grandes tenedores. La recaudación se destinaría íntegramente a ampliar el parque público de vivienda de alquiler social mediante construcción, compra o rehabilitación.
“Si especular les sale barato, lo harán más. Si especular les sale caro, la vivienda volverá a su función de siempre: ser un hogar”, ha remarcado Truyol. “Vemos cómo el PP y el PSOE están del lado de quienes más tienen. Nosotros defendemos el derecho de los palmesanos a vivir en su ciudad”.
Més per Palma sustenta sus propuestas en los datos oficiales del Catastro de 2023. Ese año se compraron 1.371 viviendas en Baleares, de las cuales el 54 por ciento, 740, fueron adquiridas por empresas. Además, en 2024, el 29 por ciento de los propietarios en las islas poseían tres o más viviendas, una cifra que no ha dejado de crecer. “Estamos ante un proceso de acumulación de muchas viviendas en pocas manos. La vivienda está secuestrada. Hay que actuar ya”, ha advertido Vidal.
La formación ha ilustrado el impacto de su propuesta con un supuesto práctico. La compra de una vivienda por 600.000 euros y su venta un año después por 1.000.000 generaría un beneficio de 400.000 euros. Con el modelo actual, el vendedor pagaría alrededor de 102.000 euros en impuestos, el 25 por ciento del beneficio. Con la reforma planteada por Més, la factura fiscal ascendería a 350.000 euros, el 87 por ciento del beneficio. “Hoy un especulador puede ganar 300.000 euros solo por comprar y vender un piso en un año. Con nuestra propuesta, la reventa rápida dejará de ser un negocio. Si la especulación sale cara, las familias ganan”, ha explicado Vidal.
Concluyen que el debate es claro. “Solo hay dos opciones: o defendemos el derecho a vivir en Palma o lo dejamos en manos de los especuladores”, ha sentenciado Truyol. “Exigimos a los gobiernos municipal y estatal que dejen de poner excusas y tengan, por una vez, la valentía de aplicar medidas efectivas”.










