Han convocado el Sindicat de Llogateres de Mallorca, el Sindicat d’Habitatge de Palma y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
Miles de personas se han manifestado este sábado en Palma por el derecho a la vivienda. El grito ha sido contundente porque la situación lo requiere. La plaza de España se ha convertido en un hervidero de personas indignadas por los precios y los fondos buitres que acaparan los pisos.

Bajo el lema «Hagamos de la vivienda un derecho», los manifestantes han levantado la voz para conseguir medidas que frenen la escalada imposible de precios que ahoga a las personas. La radiografía actual obliga a compartir piso con desconocidos como único medio para poder cubrir los alquileres.
Quieren conseguir nuevas normas ante una situación de escalada de precios que ya absorbe el salario de muchas personas creando una crisis sin precedentes. Mientras las recomendaciones de los expertos economistas es que la vivienda no suponga más de un 30 por ciento del los ingresos, la realidad es muy distinta.
A diario se denuncian anuncios de pisos en Palma que piden hasta 2.000 euros incluso por un espacio de 60 metros cuadrado en una tercera planta sin alquiler. Son frecuentes también los que buscan alquilar habitaciones e incluso camas por más de 500 euros al mes. Esta dinámica hace imposible mirar al futuro para los que no poseen un piso en propiedad.

Los sindicatos convocantes, Sindicat de Llogateres de Mallorca, el Sindicat d’Habitatge de Palma y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, exigen medidas contundentes como que los contratos sean indefinidos, que bajen los precios y que se expropien pisos a los fondos buitre.
Pasadas las 12.30 horas, la concentración ha comenzado a moverse avanzando por la calle Olms y marchando con las pancartas y lemas.




















La protesta es una respuesta directa al rechazo este viernes en el Congreso de los diputados de los dos decretos impulsados por el Gobierno de Pedro Sánchez y tumbados por PP, Vox, Junts y UPN.
Cabe destacar que según el CGPJ, hace 10 años, la mitad de los desahucios eran de alquileres, mientras que en 2025 fueron el 75 por ciento. Estos datos están ligados a la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora respecto al mercado inmobiliario. Los datos no dejan lugar a dudas. Mientras que en 2000 una persona con contrato indefinido y sueldo medio podía acceder a una hipoteca con 31 años y pagarla en 20 años, en 2025, una persona en las mismas condiciones laborales compra una propiedad con 42 años y tarda 25 años en pagarla. Además, hay otro dato muy relevante: en el 2025, el 35 por ciento de viviendas se pagaron al contado. Esto es una evidencia de que la gran mayoría de estos pisos pagados al contado son adquisiciones de grandes propietarios y fondos de inversión, que ahogan a la clase trabajadora.












