Investigación, pesca y pescaderías se unen en Palma para trabajar juntos por el futuro de la pesca.
La pesca artesanal en Baleares ha afrontado en Palma sus retos crecientes. El cambio climático afecta directamente a las poblaciones marinas, mientras la competencia de pescado importado y la falta de relevo generacional ponen en riesgo la continuidad del sector. Según los expertos, la adaptación no puede depender únicamente de la investigación, sino que debe incorporar la experiencia y necesidades de quienes viven del mar.
Los Diálogos SABE, impulsados por la Fundación Daniel y Nina Carasso, buscan precisamente esto: crear un espacio de encuentro donde ciencia, pesca y sociedad construyan soluciones conjuntas.
El papel de la ciencia aplicada
El encuentro se apoyó en los resultados del proyecto VADAPES II, liderado por la investigadora Marta Albo y financiado por la Fundación Biodiversidad. Este estudio analiza la resiliencia de la pesca artesanal en el Atlántico y Mediterráneo frente al cambio climático, incorporando la voz directa de los pescadores.
“Tenemos que unir fuerzas para que la pesca en Mallorca y el Mediterráneo se adapte y garantice su futuro”, señaló Albo, resaltando la importancia de combinar investigación y práctica.
Desafíos locales y regulaciones
Los participantes destacaron un desajuste persistente entre las regulaciones europeas y la realidad local. Joan Suau, patrón mayor del Port de Pollença, subrayó la necesidad de datos locales sobre especies y ecosistemas para que las normas sean aplicables y efectivas.
Paralelamente, los pescaderos enfrentan retos económicos: coordinación insuficiente con los pescadores, dificultad en la gestión de ventas y la necesidad de fomentar el consumo de producto local. “Actualmente no existen canales oficiales para saber quién ha salido a pescar. Si lo supiera, podría gestionar mis ventas mucho mejor”, explicó Marcos Carbonell, propietario de El Puerto de Marcos en Son Ferriol.
Soluciones y oportunidades
La conversación se centró en propuestas concretas:
- Fortalecer la coordinación entre pescadores y pescaderos.
- Campañas de sensibilización sobre consumo de pescado local.
- Programas de formación y ayudas para nuevas generaciones.
- Impulso de la investigación aplicada para anticipar los efectos del cambio climático sobre las poblaciones marinas.
Domingo Bonnin, presidente de la Federació Balear de Cofradías de Pescadores, señaló: “Bruselas queda muy lejos de Mallorca. Lo que pasa en la barca de un pescador se decide allí, pero debemos hacer que la normativa sea relevante y aplicable aquí”.
El consenso fue claro: sin consumo de pescado local, todas las demás medidas pierden sentido.













