Los policías tuvieron que ayudarle a bajar del vehículo debido a su estado de embriaguez extremo.
Hay noches en las que el asfalto de Palma se convierte en un escenario de auténtico riesgo vital. Eran las 21:00 horas del pasado 4 de abril cuando el estruendo de una colisión rompió la calma en la intersección de la carretera de Valldemossa con la calle Sant Vicenç de Paül. Se acababa de producir un accidente de tráfico entre dos turismos. Lo llamativo y peligroso del caso eran un conductor de 75 años que circulaba en un estado de embriaguez absoluta.
Incapaz de sostenerse en pie
La alerta llegó a la Base del 092 con un aviso claro: uno de los implicados presentaba síntomas evidentes de embriaguez. Al personarse la primera dotación de la Unidad de Seguridad Integral (USEI), los agentes se toparon con una imagen dantesca. El conductor, un hombre español de 75 años, se encontraba bajo unos efectos tan severos del alcohol que los policías tuvieron que ayudarle a bajar del vehículo. El investigado era físicamente incapaz de mantenerse erguido sin apoyo.
La gravedad de la situación quedó confirmada al realizar la prueba de etilometría. El resultado fue demoledor: 0,98 mg/l de aire espirado. Esta cifra no solo casi cuadruplica el límite administrativo permitido, sino que pulveriza el umbral penal, situando al conductor en el centro de un presunto delito contra la seguridad vial.
Vehículo inutilizado y diligencias penales
A pesar de la evidencia, el hombre rechazó voluntariamente ser trasladado a un centro sanitario para una prueba de contraste. La violencia del impacto dejó su coche totalmente inutilizado para circular, obligando a la intervención de la grúa municipal para retirarlo de la vía.
Los agentes de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) de la Policía Local de Palma se hicieron cargo de las diligencias preventivas del siniestro. Por su parte, la Sala de Atestados ya ha instruido el informe penal correspondiente para su remisión a la Sección de Instrucción de Guardia del Tribunal de Instancia.
El conductor ha sido informado de su condición de investigado no detenido. Ahora, se enfrenta a un proceso judicial que castiga con dureza estas conductas temerarias al volante.










