La Policía Nacional detiene un rumano por romper una ventana, acceder al interior y por quebrantar una orden de alejamiento de un polígono industrial.
La Policía Nacional ha detenido en Palma a un hombre de origen rumano como presunto autor de un delito de robo con fuerza y de otro de quebrantamiento de una orden judicial de alejamiento. El arrestado ya había sido interceptado apenas dos días antes por hechos distintos, pero vinculados al mismo escenario delictivo.
Platja de Palma fue el escenario de todo. Agentes del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) fueron comisionados por la sala del 091 tras el aviso de una empresa de seguridad. La alarma de un bar había saltado de madrugada. Algo no cuadraba.
Al llegar al lugar los agentes vieron que una de las ventanas del establecimiento estaba forzada. Los barrotes estaban completamente separados. Esa había sido la vía de acceso. Antes de entrar, los agentes inspeccionaron el interior desde el exterior. Entonces lo vieron.
Un individuo permanecía agazapado detrás de unas mesas, oculto en la penumbra del local. No había llegado a sustraer ningún objeto. El robo se había quedado a medias. La intervención fue inmediata. El varón fue detenido en el interior del bar como presunto autor de un delito de robo con fuerza y trasladado a dependencias policiales.
El detenido había sido interceptado solo dos días antes por quebrantar una orden judicial de alejamiento. Tenía prohibido acercarse a un polígono industrial de la Playa de Palma y, aun así, fue localizado allí por agentes de la Policía Nacional.
Esa prohibición no era casual. Había sido impuesta por un juzgado de Palma días atrás, después de que el mismo individuo fuera detenido por varios robos con fuerza en naves industriales de la zona. En esos asaltos, según consta en las actuaciones policiales, el presunto autor se dedicaba a sustraer vehículos deportivos.
La secuencia de detenciones en un intervalo de apenas 48 horas refuerza la gravedad de los hechos y el riesgo que suponía la reiteración delictiva. Primero, el quebrantamiento de una orden de alejamiento dictada por un juzgado. Después, un nuevo intento de robo con fuerza, esta vez en un establecimiento abierto al público.
El detenido ha quedado a disposición judicial mientras continúan las diligencias.










