El milagro de Can Pere Antoni gracias al programa ‘Head Starting’.
La playa de Can Pere Antoni, en Palma, ha sido el escenario este lunes por la tarde de la devolución a su hábitat natural de 39 ejemplares de tortuga marina (Caretta caretta). Estos animales nacieron en este mismo arenal el 17 de julio de 2025, formando parte de un nido histórico de 73 huevos que supuso la primera puesta confirmada de aquella temporada en las Illes Balears.

La liberación de estas tortugas supone la culminación del programa de conservación Head Starting, una estrategia que consiste en la cría temporal de los animales en centros especializados durante sus primeros meses de vida. Gracias a este entorno controlado, se consigue acelerar su crecimiento y desarrollo, incrementando de forma drástica sus posibilidades de supervivencia frente a los depredadores una vez que son reintroducidas en el mar Abierto. El éxito de esta edición ha sido absoluto, cerrando el ciclo con cero bajas.
La andadura de estas 39 tortugas comenzó entre el 5 y el 8 de septiembre de 2025, cuando eclosionaron tras 50 días de incubación natural en la playa y artificial en laboratorios. Tras una primera fase en el centro de investigación del IRFAP-LIMIA en el Port d’Andratx, los animales se distribuyeron por una red de acuarios de todo el país —incluyendo el Palma Aquarium, el Bioparc Gijón, el CRAM de Barcelona y el Acuario de Sevilla— para su engorde.
Antes de su regreso definitivo al agua, los ejemplares pasaron por el Oceanogràfic de València, donde los científicos les practicaron una laparoscopia para determinar su sexo, un dato clave para los estudios de dinámica poblacional de la especie.
Nuevo refugio por el cambio climático
La tortuga marina común está catalogada actualmente como una especie vulnerable. Aunque históricamente depositaba sus huevos en el Mediterráneo oriental (en zonas de Grecia o Turquía), los biólogos y expertos del COFIB confirman que el aumento progresivo de la temperatura del mar está desplazando las zonas de reproducción hacia las costas de Baleares, Cataluña y la Comunidad Valenciana. Lo que comenzó como un intento aislado en Ibiza en 2015 se ha transformado ya en un fenómeno biológico consolidado.
Para los técnicos del Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Illes Balears (COFIB), la colaboración ciudadana y la detección precoz son los factores más críticos para salvar las puestas. El éxito de nidos urbanos como el de Can Pere Antoni depende enteramente de que los usuarios de las playas o los servicios de socorrismo identifiquen a las hembras nidificantes y den el aviso inmediato al teléfono de emergencias 112 para perimetrar la zona antes de que los huevos sufran daños.












