Las Islas ocupan la segunda posición con 18,75 €/m² agudizando el problema de la vivienda.
El mercado del alquiler en España está imparable. Los datos de febrero de 2026 confirman una realidad asfixiante: el precio medio mensual ha escalado hasta los 14,45 euros por metro cuadrado. Esto supone un ascenso mensual del 0,77 por ciento y un disparo interanual salvaje del 12,71 por ciento. No es solo una cifra, es un drama social que expulsa a miles de ciudadanos de sus propios barrios.
Baleares: lujo forzoso
En Baleares la situación alcanza tintes dramáticos. Baleares se consolida como la segunda región más cara de todo el país, con una renta media de 18,75 euros por metro cuadrado. Solo Madrid la supera en el ranking autonómico. Si bajamos al detalle provincial, Baleares escala posiciones con 18,89 euros por metro cuadrado, superando incluso a la provincia de Barcelona.
Ferran Font:» el problema es político y regulatorio».
A pesar de una ligerísima tregua interanual con un descenso del 2,05 por ciento, el acceso a la vivienda en las islas sigue siendo un privilegio al alcance de muy pocos. La presión es total. Vivir en nuestras islas se ha convertido en una condena económica para los residentes.
Un problema de oferta, no de demanda
El análisis es demoledor. Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, lo deja claro: el problema es político y regulatorio. Los propietarios huyen por la inseguridad jurídica y la rigidez normativa. No hay millones de personas buscando piso de repente; lo que hay es un desierto de oferta. Cuando diez personas compiten por una sola vivienda, el precio, inevitablemente, revienta.
El control de rentas sin un aumento de viviendas disponibles está generando un efecto bumerán. Limitar precios alivia a unos pocos hoy, pero desincentiva al propietario y mata el mercado de mañana. El resultado es un parque inmobiliario con peor mantenimiento, más opaco y, sobre todo, mucho más caro.
El mapa del castigo inmobiliario
Mientras ciudades como Barcelona tocan techo con 30,04 euros por metro cuadrado, otras capitales como Madrid (29,61 €/m²) le pisan los talones. En el otro extremo, provincias como Ourense (4,60 €/m²) o Ávila (4,70 €/m²) parecen pertenecer a otro país. La brecha no deja de crecer. España se divide entre quienes pueden pagar un techo y quienes se ven obligados al exilio residencial.













