Salut ha tenido que suspender un total de 19.194 actuaciones esta semana.
La huelga de sanitarios en Baleares marca ya una cifra aterradora: 51.844 actuaciones médicas fulminadas. Cifras de una guerra administrativa, que pagan los pacientes. Lo que empezó como un pulso contra el Ministerio de Sanidad por la reforma del estatuto marco se ha convertido en una pesadilla para el ciudadano. Solo esta semana, 19.194 citas se han ido a la basura. No son solo números en un Excel; son vidas en pausa, diagnósticos que no llegan y sufrimiento que se prolongan.
Mallorca se lleva la peor parte con más de 7.600 consultas hospitalarias suspendidas. Ha habido 409 intervenciones quirúrgicas canceladas solo en los últimos siete días. Más de 9.000 pruebas diagnósticas enviadas al cajón del «ya veremos». 9.500 consultas de primaria que han dejado los centros de salud como desiertos de hormigón.
El Servicio de Salud promete reprogramar. Pero las listas de espera no se gestionan, se amontonan. Quince días de huelga han dejado un rastro de 1.140 cirugías pendientes. Es un embotellamiento humano que tardará meses en despejarse.
El Ministerio de Sanidad propone, el personal médico se planta y el usuario siempre pierde. El incremento en las listas de espera es ya una certeza matemática.











