Un hombre intenta engañar a las patrullas nocturnas y termina en los calabozos por quebrantamiento.
La Policía Local de Palma ha detenido a un hombre de 35 años por un presunto delito de quebrantamiento de medida cautelar tras intentar utilizar a las propias patrullas policiales para amedrentar a su víctima. El detenido, sobre el que pesaba una orden de alejamiento en vigor, llamó a los agentes fingiendo ser el protegido en un intento desesperado de engaño.
Los hechos se desencadenaron a última hora de la noche, cuando una dotación de la Unidad Nocturna (UNOC) realizaba tareas de prevención de la delincuencia en la plaza de Francesc Garcia Orell (conocida popularmente como la plaza de las Columnas). En ese momento, el sospechoso se aproximó a los policías con gran agitación para exigir su intervención inmediata, asegurando que tenía problemas con un varón sobre el cual, presuntamente, él tenía una orden de protección.
El demandante guio a los agentes hasta la calle Nuredduna, donde señaló a una distancia de unos 30 metros a un hombre que se encontraba sentado tranquilamente en un banco con sus amigos.
Los policías indicaron al denunciante que mantuviera una distancia prudencial mientras se entrevistaban con la supuesta parte agresora, un joven de 31 años. Al pedirle explicaciones sobre el conflicto, la supuesta parte denunciada desmontó la farsa por completo: explicó que ya había tenido graves problemas en el pasado con el requirente —por los que este último llegó a cumplir tres meses de prisión— y que la prohibición de comunicarse y acercarse a menos de 200 metros recaía, precisamente, sobre el hombre que había ido a buscar a la patrulla.
La víctima relató que el agresor se había plantado minutos antes frente a él de forma provocadora, paseando por delante con actitud desafiante y murmurando frases ininteligibles a modo de vigilancia.
Tras realizar las consultas obligatorias con la Base del 092, la fuerza actuante verificó de forma fehaciente que el requirente de la ayuda era el verdadero infractor y titular de la prohibición judicial. Ante la flagrancia del delito, los policías procedieron a su detención inmediata. La Sala de Atestados tramitó las diligencias correspondientes, que ya han sido traspasadas a la Policía Nacional para proceder a su puesta a disposición judicial.












