Regresó después y alegó que «se quedó en blanco». Dio negativo en la prueba de alcoholemia.
Agentes de la Policía Local de Palma intervinieron el pasado 12 de julio en un aparatoso accidente de tráfico con fuga en la calle Arquebisbe Aspàreg, a la altura del número 6. El incidente se saldó con importantes daños materiales y una llamativa huida del conductor responsable, quien regresó al lugar poco tiempo después.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 14:00 horas. La Base del 092 movilizó a una dotación de la Unidad de Vehículos de Accidentes (UVAC) tras el aviso de un testigo presencial que alertó de la fuerte colisión.
Al personarse en la escena, los policías se encontraron con un escenario de gran impacto visual. Dos turismos que estaban correctamente estacionados en el margen derecho de la calzada presentaban destrozos severos. Un tercer vehículo había chocado frontalmente contra ellos a gran velocidad.
La brutalidad del impacto desplazó a uno de los coches aparcados, haciéndolo subirse a la acera hasta quedar empotrado contra la fachada del inmueble colindante. Por fortuna, la estructura del edificio no sufrió daños.
El conductor causante del siniestro ya se había marchado del lugar antes de la llegada de las patrullas.

Mientras los agentes de la UVAC recogían los restos de los vehículos y tomaban datos en la vía pública, el infractor se personó de forma voluntaria ante la policía. Se trataba de un hombre de 48 años y nacionalidad española.
El conductor guio a la patrulla hasta unas calles adyacentes, lugar donde había escondido su vehículo tras la huida. Acto seguido, los agentes le sometieron a la prueba de alcoholemia, la cual arrojó un resultado completamente negativo (0,0 mg/l).
Al ser interrogado por los motivos del accidente y su posterior marcha, el implicado explicó que circulaba en dirección a la plaza de Miquel Dolç cuando perdió el control del coche y se desvió hacia la derecha. Respecto a la fuga, alegó ante los policías que se asustó muchísimo, se quedó totalmente «en blanco» por los nervios y no supo cómo reaccionar en ese instante.
La UVAC procedió a instruir las diligencias correspondientes y facilitó a los propietarios de los coches afectados toda la información necesaria para tramitar los daños con sus respectivas compañías de seguros.











