Las sanciones llegaban a un ciudadano en Valencia.
La Policía Local de Palma ha instruido diligencias contra un hombre de 50 años como presunto autor de un delito de falsificación de documento oficial, tras descubrir que había manipulado la matrícula de su motocicleta para eludir sanciones de tráfico. El caso salió a la luz de una forma insólita: las multas no llegaban al responsable, sino a un ciudadano residente en Valencia.
La investigación se inició cuando un ciudadano denunció haber recibido varias sanciones por exceso de velocidad en Palma, a pesar de que su motocicleta —cuya matrícula terminaba en 8— no había salido de la península en esas fechas. El afectado aportó pruebas que demostraban que el vehículo captado por los radares no coincidía con el suyo.
El Grupo de Investigación y Seguimiento de Denuncias (GISD) analizó las imágenes de los cinemómetros y confirmó las sospechas: la moto fotografiada era distinta en marca y modelo.
Tras rastrear las bases de datos, los agentes localizaron en Palma una motocicleta idéntica a la captada por los radares, con una diferencia clave: su matrícula real terminaba en 3. Al inspeccionarla, descubrieron el truco: fragmentos de material sintético negro colocados estratégicamente para transformar visualmente el número 3 en un 8.
Este método permitía que la manipulación pasara prácticamente desapercibida en circulación y ante los radares, desviando así las sanciones hacia el propietario inocente.
Una vez identificado, el investigado admitió los hechos de forma espontánea, reconociendo que había alterado la matrícula para evitar multas, algunas de hasta 1.000 euros, y alegando desconocer la gravedad penal de su conducta.
La Policía procedió a retirar el vehículo y a remitir las diligencias a la autoridad judicial, junto con la placa manipulada como prueba.
Paralelamente, se ha gestionado la anulación de las sanciones impuestas erróneamente al ciudadano de Valencia, que serán ahora tramitadas contra el verdadero infractor.











