Policía Nacional pone fin a la ola de tirones violentos en Son Cotoner y El Fortí.
La Policía Nacional ha desmantelado una violenta red criminal con la detención de dos jóvenes implicados en 13 robos con violencia en Palma. Los delincuentes, que operaban de forma sistemática cazando a víctimas vulnerables, planearon una fuga inmediata tras su último golpe.
Al detectar que dos de los sospechosos habían embarcado en un vuelo con destino a Barcelona y que su aterrizaje era inminente, el Grupo de Atracos de Palma activó una alerta de máxima urgencia. Agentes de la Policía Judicial del aeropuerto de El Prat de Llobregat coordinaron el despliegue a pie de pista y lograron arrestar a los dos jóvenes en la terminal con 3.500 euros en efectivo. Un tercer implicado, que huyó en ferry hacia la ciudad condal, se encuentra en paradero desconocido con una orden de detención activa.
El detonante del arresto definitivo se produjo el pasado sábado a las 04:45 horas. Los tres jóvenes asaltaron una vivienda habitada en Palma mientras su morador, un hombre de más de 80 años, se encontraba durmiendo.
- Agresión física: Los ladrones atacaron al anciano en la cama para arrancarle con violencia la cadena de oro que llevaba en el cuello.
- Lesiones: La víctima sufrió heridas de diversa consideración y requirió asistencia médica inmediata.
- Pinchazo de la red de reventa: Paralelamente, la Policía Nacional ha detenido en Palma a un tercer hombre por receptación. Este individuo aceptó cobrar una comisión para vender la joya robada en el mercado negro. Los investigadores han logrado recuperar la cadena intacta y ya ha sido devuelta al anciano.
Doce tirones en Son Cotoner, El Fortí y Camp de Serralta
De forma simultánea, el Grupo de Policía Judicial de la Comisaría de Oeste de Palma investigaba una oleada de doce robos con violencia idénticos cometidos a plena luz del día en los portales y calles de los barrios de Son Cotoner, El Fortí y Camp de Serralta. El cruce de datos confirmó que los autores de esta campaña de terror callejero eran los mismos jóvenes.
La banda seleccionaba previamente a víctimas octogenarias y nonagenarias que caminaban solas. Las seguían hasta zonas sin testigos o hasta el propio portal de sus viviendas. Allí ejecutaban un fuerte «tirón» para arrebatarles las cadenas de oro del cuello. Debido a la brutalidad del impacto, causaron lesiones a la mayoría de las víctimas, incluyendo la fractura de la muñeca a una anciana.













